La ya tradicional recepción a los nominados a los Premios Goya regresó, tras cinco años de ausencia, a la Real Casa de Correos, sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid en plena Puerta del Sol.
La presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes recibió como anfitriona a los profesionales del cine, “una industria que es cultura y sociedad, economía, competitividad y fuente de empleo”. Cifuentes expresó todo su apoyo a la reivindicación del sector para que la bajada del IVA cultural a esta industria baje por fin del 21 al 10 % equiparándose la exhibición a otros espectáculos. Recordó que esta medida es un compromiso del Gobierno de España, “si los Presupuestos Generales salen adelante”, puntualizó.
Una de las estrellas de la noche fue la actriz Marisa Paredes que recibirá en esta edición el Goya de Honor como reconocimiento a su prolífica carrera. Intérprete en más de 75 películas, Paredes ha escrito historia en el cine con sus papeles en películas como La vida es bella (1997), de Roberto Benigni o Todo sobre mi madre (1999) y La piel que habito (2011), de Pedro Almodóvar.
