Cuando terminen las obras de la gigantesca central hidroeléctrica de Ilisu, el río saldrá a borbotones de su cauce y borrará para siempre el paisaje de Hasankeyf, sus huellas y sus puentes de piedra.
El gobierno turco puso en marcha un proyecto que suministrará 8.000 MW de energía y la irrigación necesarias al sudeste de Turquía, una zona poblada sobre todo por kurdos y que durante mucho tiempo estuvo dejada de lado. La represa turca es enorme si se toma como referencia, el proyecto boliviano de El Chepete, en La Paz, que pretende generar 3.250 MW.
Si bien los monumentos históricos serán resguardados en una mudanza faraónica, para muchos habitantes de Hasankeyf el ahogamiento de la ciudad vacía y la pérdida de su herencia cultural, es una calamidad.
"Vamos a luchar todo lo que podamos para impedir la devastación de esta ciudad" de 6.000 habitantes, afirma Mehmet Emin Aydin, comerciante local a AFP.
