La fiesta y feria tradicional de la Alasita o de las Alacitas, en Potosí, se remonta y tiene un origen insospechablemente lejano y original. Estando muy relacionada con la cultura prehispánica andina, entre otras influencias posteriores.
En este estudio vislumbraremos sus orígenes ancestrales, su sincretismo con la época virreinal y republicana y su actual enfoque en el contexto global cultural.
La palabra “Alasita” es un término aimara castellanizado que según Antonio Paredes Candía y Yolanda Bedregal; quiere decir “cómprame” o “compra de mí”, que en castellano transformado en bolivianismo se pronuncia en plural: “Alacitas”.
En su comienzo la “Alasita” no fue fiesta ni feria, tal cual se conoce actualmente; es más, el mismo denominativo de “Alacitas”, es posible que haya sido adoptado de la “Alasita” tradicional de la ciudad de la Paz. Donde el Ekeko es su gran protagonista. Y aunque tanto en ciudad de la Paz, como en la ciudad de Potosí, esta fiesta tiene en la actualidad mucho en común, su origen en la ciudad de Potosí va más allá, del que se sospecha de manera superficial.
Esta pintoresca fiesta y feria tiene origen en toda la cultura andina, milenios antes de como se la concibe actualmente. En Potosí como en otras regiones tiene origen en la veneración de las sagradas Huacas y las Illas, ritos ancestrales y costumbres que hasta hoy han llegado casi intactas en su esencia, aunque transformadas y adaptadas por el tiempo y las circunstancias.
La inquisición y la extirpación de ídolos en el Perú
Las noticias más antiguas de estas costumbres y ritos, se los tiene, gracias a cronistas que a partir del siglo XVI, escribieron lo que los incas, quechuas y aimaras les iban relatando acerca de su cultura y su pasado. Al respecto del tema tratado, son invaluables las noticias que nos traen las relaciones, informes y crónicas relacionadas con la denominada campaña de la “extirpación de idolatrías en el virreinato del Perú” y la inquisición. Que fue una campaña sistemática para averiguar quiénes practicaban estos ritos y costumbres, considerados diabólicos para los religiosos españoles. Así mediante un cuestionario y método estricto, no exenta de engaños, tortura y amedrentamiento; hacían confesar la práctica de estos ritos y sus deidades, a los pobladores del antiguo Imperio Inca, y no solo para saber quiénes eran considerados o sospechaban de ser herejes, sino; a cuales, y a qué dioses rendían culto y con quiénes y cuándo lo practicaban. De aquellas oscuras campañas evangelizadoras, quedaron varios informes, como el famoso y detallado libro de Pablo José de Arriaga, intitulado; “Extirpación de Idolatrías en el Perú” publicado en 1621. En este libro se detalla ciertas costumbres, ritos, que aún hoy se practican, referentes a las Huacas. Y se nombran varios dioses o deidades andinas, a los que se reverenciaba en los andes ancestrales. Y de los que muchos perviven aun hoy.
Las sagradas Huacas
Las Huacas no tienen una definición exacta de lo que son y no son. Pueden ser objetos materiales, como también objetos y seres no materiales. Generalmente se las asocia a las montañas, ríos lagos, caminos, senderos, etc. Que tienen una significación trascendental en la cosmovisión del hombre andino. Pero no solo eso, una Huaca también puede ser un objeto precioso, natural o moldeado por el hombre; como esculturas o figuras que representan seres sobrenaturales, antropomorfos, animales o antepasados humanos convertidos en protectores, o incluso deidades. Así una piedra aparentemente común, puede ser considerada una Huaca, por las características históricas o la forma especial que tenga. En la antigüedad, todos los habitantes de los Andes tenían alguna o varias huacas en sus casas, en sus poblados, en sus territorios. Hasta hoy, esta costumbre ha prevalecido en varias regiones, que junto a las llamadas Illas, tienen mucho en común.
Las Illas
En los andes se conoce como Illas, a un sinfín de objetos y rituales con significados varios. Así Ludovico Bertonio, en su diccionario; “Vocabulario Aymara”, ofrece la más antigua noticia y significado de la palabra; “Illa”, en la que manifiesta que es: “Cualquier cosa que uno guarda para provisión en su casa, como chuño, maíz, plata, ropa y aun las joyas”.
Enrique Oblitas Poblete, por su parte; en su gran obra “Cultura Callahuaya” sostiene que: “Las 'Illas', son amuletos que tienen forma de llamas, ovejas, alpacas, etc., o sea ganado de toda clase, piedras preciosas, raras o de gran tamaño, las monedas antiguas también son Illas, estos amuletos tienen el objetivo de procurar el procreo del ganado, la protección contra el rayo, las enfermedades, el zorro, los cóndores, etc. Las piedras preciosas, pepas grandes de oro, la piedra bezoar obtenida del hígado de los venados, llamas y vicuñas, las piedras obtenidas de los aerolitos, y conchas marinas, son Illas que tienen por objeto llamar la fortuna. Las Illas de plata, son monedas antiguas que se colocan en bolsas de guardar dinero y las cajas fuertes para que atraiga la plata y esta acumularse en cantidades considerables”.
Así pues, estas variadas “Illas” son el origen de los característicos objetos que se pueden encontrar en una feria tradicional de Alacitas.
