El cantautor mexicano Cristian Castro compartió historia y cultura potosina ayer en una actividad desarrollada en la Casa Nacional de Moneda, antes de su despedida.
Con el pañuelo al aire y una abierta y franca sonrisa bailó la cueca potosina con una chola del ballet municipal, marcando el ritmo y zapateando el tradicional paso; pero también demostró su decisión de marcar el compás y movimiento del Tinku con un grupo de baile de Huachacalla, llevando el chaleco y el chulu.
Acompañado por el alcalde Williams Cervantes, el director del museo, Rubén Ruiz, y funcionarios del municipio, el artista hizo un paseo por varios ambientes de la Casa de Moneda, escuchando con atención la historia de la ciudad y observando los valiosos objetos culturales.
Se atrevió a subir a los techos para observar la ciudad, los monumentos arquitectónicos y el Cerro Rico, visitó la sala de fundición y se detuvo delante del cuadro ícono de la Virgen del Cerro para tomarse fotografías.
Recibió de regalo un casco de minero de manos del concejal Desiderio Copa y un aguayo del norte potosino de la empresa AM Travel de Potosí y Azuru de Sucre.
Reconocido como el embajador del Festival de la Cultura 2016, Castro agradeció la recepción de las autoridades y su gente. “Es un pueblo ejemplar y con mucha dulzura”, manifestó.
Dijo que ya tiene ganas de volver y quedarse más tiempo, pidió que le entierren en las catacumbas y transmitió el abrazo y beso de su madre Verónica Castro.
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