Colombia llevó ayer a la ONU su mensaje de paz, en una fecha muy especial, con un espíritu que contrasta con la frustración que se extiende en Naciones Unidas por su imposibilidad de cerrar conflictos armados como el de Siria.
"La guerra de Colombia ha terminado", proclamó el presidente de ese país, Juan Manuel Santos, en un encendido discurso desde el podio de la Asamblea General de la ONU, la tribuna con la mayor proyección internacional.
Santos llevó a la ONU detalles de los seis años de negociaciones que culminaron el 24 de agosto en La Habana con un acuerdo entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que pone fin a una guerra que ha consumido a ese país durante 52 años.
Y fue precisamente ayer, cuando se celebró el Día Internacional de la Paz, cuando Santos trajo ese mensaje a la ONU, adornado con una insignia de una paloma blanca en la solapa y acaparando la atención de una audiencia que solo suele escuchar angustias globales.
Poco antes, cuando el presidente colombiano depositó el acuerdo de paz en el Consejo de Seguridad, fue el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien expresó su "placer" porque Santos traía a esa cámara "esa buena noticia". "En una época de conflictos armados en muchos otros lugares, la paz en Colombia envía un poderoso mensaje de esperanza al mundo", agregó Ban, quien en las últimas semanas ha venido insistiendo en la importancia global del acuerdo sobre el conflicto de Colombia.
Santos, que en siete ocasiones anteriores ha venido informando a la ONU del curso de las negociaciones con las FARC, pudo comparecer hoy con la labor completada. "Dije hace un año, en este mismo podio, que esperaba volver aquí, en este año 2016, como presidente de una Colombia en paz, de una Colombia reconciliada", afirmó Santos.
Y hoy, agregó, puede decir a la ONU que "ha terminado el último y más viejo conflicto armado del hemisferio occidental".
Dio algunos detalles del acuerdo cerrado en La Habana, con mecanismos como una comisión de la verdad.
