“Hoy, en este momento, cuando haga el gesto de Jesús de lavar los pies, todos nosotros estamos realizando el gesto de la fraternidad y todos debemos decir: 'Somos diversos, somos diferentes, tenemos culturas y religiones distintas, pero somos hermanos y queremos vivir en paz'", manifestó el pontífice antes de lavar los pies de 11 refugiados y una trabajadora social en Roma.
La misa de Jueves Santo se celebró en el centro de acogida de refugiados de Castenuovo di Porto, a las afueras de Roma, donde actualmente viven cerca de 900 refugiados, en su mayoría de confesión musulmana.
Tuvo palabras de consuelo para los refugiados, que le escuchaban atentamente, y recordó las "muchas cruces" que han soportado durante su travesía hacia Europa, emprendida con el objetivo de huir de la guerra y la destrucción en sus países.
"Cada uno de nosotros tiene una historia encima. Con muchas cruces y muchos dolores, pero tiene un corazón abierto que quiere la fraternidad. Cada uno, en su lengua religiosa, reza al Señor para que esta fraternidad se contagie", consideró.
