El mundo desarrollado ya está en la cuarta revolución industrial. Es decir, la hiperconectividad, digitalización, big data e inteligencia artificial; la unión de las tecnologías físicas, biológicas y digitales. Presenciamos por el internet esas maravillas, que son ciencia ficción para nosotros. Bolivia no ha entrado ni siquiera en la primera revolución industrial allá a finales del siglo XVIII: máquinas de vapor y ferrocarriles. En definitiva, jamás alcanzaremos la cuarta revolución industrial sino como necesidades puntuales a nuestras necesidades.
Las condiciones, en general, para conseguir esos logros enormes son conseguir un Estado en serio moderno. En segundo lugar, algún grupo de científicos y técnicos de altísimo nivel. Por ahora no tenemos ni uno ni lo otro. Sin embargo; podemos hacer algo como país en función de estrategias conjuntas, Estado y empresas privadas o mixtas, que al menos participemos de algunos logros desde nuestras posibilidades en los recursos naturales, como en otros campos a nuestro alcance.
El anterior proceso llamado industrialización, 2020-2025, fue una estupidez que pasará a la historia como uno de los hechos más ridículos y corruptos, que no fue por supuesto ningún proceso de industrialización sino cualquier cosa, atrasada copia de los modelos obsoletos de los años 50 y 60 del anterior siglo. Anécdota para las novelas literarias, donde los ignorantes son las estrellas del escenario.
Pero, pues se trata de ponernos las pilas al menos en temas que están a nuestro alcance. Ciertamente con las condiciones necesarias y urgentes: Estado y grupos de técnicos y científicos de alto nivel. Temas paralelos que no podemos eludir, sino tomar responsabilidades ya necesarias como urgentes.
Por ejemplo, en el tema alimentario, podemos alcanzar soberanía alimentaria y luego exportar lo sobrante. Bolivia tiene espacio para dicho desafío. Tenemos todos los pisos ecológicos para experimentar cualquier desafío en esa línea. Como en los temas de alimentos orgánicos, que son hoy demandados en todo el mundo. Por ahora, ni siquiera podemos comer nuestro propio pan porque dependemos hasta del trigo.
Por ejemplo, en los temas mineros donde somos experimentados desde la colonia, y podemos ser parte de los procesos mundiales, captando inversiones y tecnologías actuales, para desarrollar en serio industrias mineras que nos permitan acumular capital para otros desafíos. No sólo es experiencia, de la historia y de profesionales de alto nivel en este campo, sino posibilidades realmente grandes por las condiciones y coyunturas mundiales. Las materias primas de la minería están subiendo en las cotizaciones internacionales, fenómeno que seguirá hasta los años 30 según los especialistas.
También en los temas de turismo, donde podemos ofrecer nuestras maravillas por todo el país; pero realmente regulando profesionalmente y haciendo una industria, que no esté en manos de gente inútil, sin respeto por los visitantes, sin ofrecer lo necesario para este tipo de industrias. Sobre todo, sin bloqueos de caminos que por experiencia sabemos que asesinan en corto tiempo a estos negocios, dejando sin trabajo a miles y miles de bolivianos.
Quizás también en los temas culturales, donde nuestros potenciales son bastantes. Aunque regulando las borracheras y el alcoholismo, que sólo trae tragedias y dolor, que por supuesto no se investiga estos excesos terribles en las tantas borracheras a nombre de la cultura.
Es decir, podemos hacer de Bolivia un país competitivo, en esos temas que nos ofrecen oportunidades desde siempre. La excesiva politización, fruto de las condiciones de pobreza y miseria, sólo nos ha conducido a enfrentamientos fratricidas por la toma del poder; pero sin proyectos serios y al menos nacionalistas, que nos hayan permitido superar la miseria, la pobreza y la dependencia desde los alimentos, por inutilidad nuestra.
Se requiere gente que planifique y ejecute, de alto nivel, esas tareas urgentes. Quizás algunas universidades capaces de estas tareas, no contaminadas con la mediocridad y ausencia de gente de alto nivel. Por supuesto que el montón de universidades no está en la posibilidad de estos desafíos, porque no tiene las condiciones científicas para estos enormes desafíos.
Se requiere sobre todo voluntad política, de quienes pueden tomar decisiones importantes. Insisto en las condiciones básicas: Estado moderno y gente patriota altamente calificada, dispuesta por fin para sacarnos de la miseria y pobreza generalizada en la que estamos desde tiempos inmemoriales
No alcanzaremos jamás a ser partícipes de las industrias de punta en computadoras, o industrias de física cuántica. Pero al menos podemos elevar nuestro nivel de vida, siendo responsables con nosotros mismos en aquellos temas donde podemos ser eficientes y competitivos. Haciendo un país más justo, donde los niños no pidan limosna y los viejos tampoco.
Ordenar un país cuesta demasiado. Hacerlo menos caótico y realmente respetar el principio de autoridad, donde ningún delincuente se crea dirigente o líder en cualquier esquina, es el desafío primario. Por supuesto que el tema educativo sigue siendo la asignatura pendiente desde siempre. Con sistemas obsoletos, poco competitivos y corruptos, no tendremos futuro alguno. Se tiene que tomar decisiones importantes.
Al final, también tenemos que jugarnos la vida por algo: patriotismo es formar gente de alto nivel y comprometido con el futuro de este país. No podemos seguir con los ritos ya folklóricos de no ser competitivos en nada, sino en la corrupción, en la politiquería y en la borrachera. La historia de nuestra Patria, tiene que cambiar.
