En medio de tanta preocupación, zozobra e incertidumbre por la difícil situación económica, social y política en el país, en este último tiempo emergió una muy grata y reconfortante noticia que de pronto se constituye en un digno y extraordinario ejemplo para todos los empresarios potosinos y bolivianos.
Se trata del empresario minero potosino Edgar Copa quien hizo noticia con la millonaria adquisición de un moderno avión comercial y que llegarán al país otros tres aviones más para completar la primera flota de aviones para la nueva aerolínea potosina “Go Airline” que tendrá como su principal centro de operaciones la ciudad de Potosí ya que desde el mes de noviembre próximo por fin la Villa Imperial tendrá un amplio y moderno aeropuerto, que es una de las necesidades prioritarias que desde hace bastante tiempo y años, estamos esperando ansiosamente los potosinos.
El primer avión adquirido por Edgar Copa, según sus características técnicas y las cotizaciones en el mercado mundial de las empresas fabricantes de aviones comerciales, tendría un precio de entre 45 a 55 millones de dólares, de tal manera que para la adquisición de cuatro aviones en una primera fase, el próspero empresario potosino invertirá aproximadamente 200 millones de dólares.
En la rica e incomparable historia de Potosí, salvo error u omisión, nunca hubo un empresario minero tan visionario como Edgar Copa ya que silenciosa y laboriosamente tuvo el acierto de interpretar y de satisfacer una de las necesidades más importantes, prioritarias y de mucho beneficio para Potosí como es la creación de una aerolínea porque siempre fue y aún es doloroso e injusto que no exista transporte aéreo desde y hacia la Villa Imperial por lo que miles de viajeros potosinos y no potosinos, necesaria e inevitablemente debemos recurrir al transporte aéreo a la ciudad de Sucre y luego por tierra hasta la Villa Imperial.
En todo caso, quizás ya no valga la pena seguir rasgándonos las vestiduras por esta y otras frustraciones e “injusticias” con Potosí y en todo caso hay que seguir adelante y aguardar el futuro con mayor esperanza y optimismo porque en un reciente reportaje que realicé en Potosí, precisamente pude advertir que como efecto multiplicador del nuevo auge de la minería, el movimiento económico, comercial y empresarial en la Villa Imperial es realmente alentador.
Es así que el empresario potosino Edgar Copa, está demostrando con hechos que las iniciativas “privadas” también pueden y deben servir para retribuir a Potosí con proyectos que verdaderamente beneficien a la tierra a la que se deben y le deben su fortuna puesto que es sabido por propios y extraños que los gobiernos de turno, así como las autoridades ya sea departamentales o municipales, no siempre cumplen con las necesidades y expectativas del pueblo potosino.
Qué diferente habría sido el destino y la realidad de Potosí y también de Bolivia, si hubiesen existido otros potosinos y bolivianos “visionarios” como el empresario minero Edgar Copa o dicho de otra manera, que hayan emprendedores e inversionistas que ejecuten proyectos en los rubros donde nunca llega el Estado.
