“A partir de ahí empezamos a hacer una política para luchar contra esta mafia. Como se habían infiltrado algunos mafiosos en instituciones deportivas, en clubes sociales, etc., mandamos una carta pidiendo que retiren a las personas de las cuales se sospechaba o se sabía que estaban vinculadas con el narcotráfico. Tuvo efecto. Hubo un cambio de rumbo porque la gente reaccionó. Fue un sacudón con la muerte de Noel Kempff Mercado. En realidad (Noel) se convirtió en un héroe de la moral de Santa Cruz. (Hizo) que la gente ya no viese con buenos ojos esta relación que (se) tenía con el narcotráfico”.
Así recordaba el doctor Carlos Dabdoub cuando investigué la vida del profesor Kempff Mercado. La vida y la muerte. Reuní cientos de fichas, fotografías, imágenes en movimiento, recortes de periódicos y testimonios. “Cuando florezcan los tajibos, te acordarás de mí” con más de 300 folios.
En La Paz no comprendemos la dimensión de la trayectoria de este hombre dedicado a sembrar el bien. Acá son más famosos sus hermanos: Manfredo, el genial filósofo que se estudia en la carrera de Filosofía de la Universidad Mayor San Andrés (UMSA); y Enrique, el novelista que perteneció a los principales círculos literarios paceños y cruceños.
Una familia de notables, desde Francisco, el padre médico inspirado en Albert Schweitzer; la familia Mercado de patricios y filántropos; el otro Francisco defendiendo la ecología; hijos, nietos, regados por el mundo del saber en Bolivia y en Europa.
Noel prefirió quedarse en su amada quinta Buen Retiro. Su biografía nos muestra la mejor época de Santa Cruz, cuando se sembraban los esfuerzos iniciales de una agroindustria moderna y al mismo tiempo se levantaba una urbe con tajibos multicolores, parques y avenidas. Lorgio Vaca, Fernando Prado y otros idealistas imaginaron un mundo cálido y solidario. Desde la cultura, Marcelo Araúz Lavadenz soñaba con teatros y violines en todos los barrios.
Hasta que llegaron otros vendavales. El peor, el tráfico de cocaína y el súbito enriquecimiento que comenzó a pringar todas las actividades. Aquello que dio sus primeros pininos en los años 50 y 60, abrió alas durante las dictaduras militares y se expandió en los 80. Era la época cuando Estados Unidos necesitaba el polvillo blanco y alojaba cómplices como Manuel Noriega en Panamá o los carteles sudamericanos y las bandas mexicanas. Narcos bolivianos servían sobre todo a colombianos y brasileños.
Noel Kempff murió acribillado el 5 de septiembre de 1986, hace 40 años, por aterrizar, sin saber, en una pista clandestina cuando quería estudiar la flora y fauna de Caparuch. Murió con otras dos personas; una se salvó. Su cuerpo calcinado recién pudo ser rescatado dos días después.
El informe parlamentario multipartidario describe con detalle qué pasó, porque el gobierno de Víctor Paz Estenssoro tardó tanto en reaccionar, por qué la DEA postergó el préstamo de helicópteros, por qué se borraron las huellas, por qué se taparon nombres.
El documento, que debería ser más difundido, da los nombres y apellidos de los autores materiales y de quiénes eran dueños de la fábrica en Huanchaca y las complicidades al más alto nivel político. Revela quiénes y por qué mandaron asesinar a Edmundo Salazar. Confirma, también, como militares del ejército, de la fuerza aérea, de la naval y policías, estaban (están) involucrados en el oscuro negocio. Prueba, como sucede en otros países, que el narco se alimenta de la corrupción en el poder y de la falsa moral de agencias como la DEA. Casi el mismo libreto actual, con Donald Trump indultando a narcotraficantes porque antes que delincuentes son sus aliados políticos.
Dabdoub me contó: “se sospechaba o se sabía de personas que estaban vinculadas al narcotráfico y, sin embargo, eran bienvenidas a las fraternidades porque traían la banda, traían el whisky. De tal forma que había cierta aceptación de la sociedad civil cruceña; sobre todo, gente que ha convivido con el narcotráfico”. En el Comité Cívico pro-Santa Cruz, un miembro del directorio fue invitado a salir porque se jactaba de beber con un famoso narco.
Dabdoub organizó la marcha de blanco que en silencio rindió homenaje a Noel y a la vez mostró su rechazo a esa intromisión del dinero negro en las instituciones. Su famoso discurso en el entierro de Noel es una joya oratoria de esos bolivianos que se convierten en la reserva decente de la sociedad (cada vez más escasos).
Él lamenta que en estos años la historia se repite. Diremos que se repite y se saca selfies. Tatiana Marset, hermana del auto confeso narco uruguayo, con detención domiciliaria, fue elegida imagen de una peluquería y reina de una comparsa carnavalera. En las redes la defienden porque aún no ha sido sentenciada. ¿Cuál es el mensaje?
¿Convivirán con ella las otras soberanas? ¿Le dará permiso el juez para desfilar de noche? ¿La aplaudirán los curiosos? En todo caso, es otra profunda herida de la Bolivia sangrante. De Noel, pocos se acordarán. Con los sabios, los periodistas no se sacan fotos.
