Al anochecer del 17 de agosto de 2025 una sensación de alivio recorría la mayoría de los hogares bolivianos, las salas diplomáticas y las misiones internacionales. La ciudadanía había acudido a votar con disciplina, orden y en paz. A través de las urnas despidió a un partido que había logrado gobernar casi sin oposición por dos décadas, el periodo más largo de gobiernos constitucionales con una sigla única, solo dos presidentes y ministros que envejecieron en sus cargos.
El ganador, Rodrigo Paz Pereira, celebró rodeado de pobladores humildes. Al poco se conoció que alguno de los que lo vitoreaban robó su celular en pleno festejo (¿una señal?). Venció en la segunda vuelta y en noviembre juró como presidente.
Un video se hizo viral con la (supuesta) voz de un Gilberto Hurtado (sonoro apellido) ofreciendo puestos en empresas públicas claves, a cambio de sumas de dinero. Otros nombres cercanos a la campaña de Paz aparecieron en situaciones similares (¿otra señal?). Paz pidió un proceso penal; ¿en qué habrá terminado?
A lo lejos, únicamente conocido por los especialistas electorales, aparecía un hombre calvo, experto en campañas electorales con métodos sucios. Lo presentaron como el “profe” de la hija Catalina.
Al anochecer del 17 de agosto de 2026, tres disparos sonaron en el ingreso de un hotel en Santa Cruz de la Sierra, ciudad sumida en los últimos meses en acciones de sicariato, con similares características a los carteles colombianos de los 90.
La población boliviana, asombrada, conoció poco después y de forma intensa, contradictoria, confusa y llena de adjetivos que la (supuesta) víctima era la amante del hombre más fuerte del gobierno surgido hace apenas un año, el argentino Fernando Cerimedo. Parecía un culebrón mexicano de los 80.
Ni el famoso caso de espionaje y contraespionaje, sexo, cabarés y mentiras de Christine Keller y el ministro británico John Profumo, que inundó las revistas rosas de nuestras madres en los 60, tuvo tantas telarañas como el tablero de Cerimedo. Keller no se hacía Photoshop, era bonita por naturaleza, pero en su cama dormía más de uno, entre ellos un espía soviético y ese detalle precipitó una crisis política de proporciones en medio de la Guerra Fría.
Nada nuevo bajo el sol.
¿Acaso no fue una mujer la que desencadenó la caída de Evo Morales en 2016? Según sus biógrafos, la presencia de un alto ejecutivo chino en las sábanas de Gabriela Zapata enturbió la historia de amor con el indígena. El exceso de cirugías terminó por deformarla, más que los pocos meses que pasó en la cárcel por falsos testimonios.
Cerimedo fue tratado por el gobierno de Paz como un héroe, a pesar de las causas judiciales que tiene pendientes en Argentina, Chile y Brasil. Su esposa encara igualmente acusaciones complicadas en Buenos Aires por asuntos ligados a instituciones públicas, proveedores de hidrocarburos, lobbies para contratos y otros.
Se convirtió en el invitado estrella de las fiestas, como la boda de la hija del ministro que aprovechó para convertir el acontecimiento familiar en gran vitrina de sus (supuestas) relaciones con el Jet set criollo. Fotos por acá, fotos por allá.
Fernando fue tratado como un amigo íntimo por toda la familia, incluso por el hermano del presidente Jaime Paz Pereira, quien trabaja en la CAF, el Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe. El abogado del argentino afirmó el miércoles que la CAF pagaba a Cerimedo como consultor externo. La entidad emitió un comunicado público desmintiendo esa noticia, negando cualquier vínculo laboral con él asesor de Paz.
A su turno, la hija de Rodrigo, Catalina, se convirtió en el enlace más directo de Cerimedo con los operadores de comunicación en los ministerios. No ocupa un cargo en el poder ejecutivo, pero ejerce su poder familiar. ¿Saldrá en defensa del acusado de enriquecimiento ilícito? ¿Se apartará? ¿Quién la orientará ahora? ¿Qué sabía de la relación violenta de su profe con una mujer que también andaba por Palacio? ¿Escuchó las anteriores denuncias? ¿Hizo algo?
Las acusaciones, por el momento sin pruebas ni datos confiables, alcanzan también a la esposa María Elena Urquidi y a su entorno. ¿Qué base sirve para semejantes afirmaciones? ¿Cuál es el verdadero motivo? El embrollo está todavía caliente y faltan capítulos. Muchos anuncios oficiales quedaron en nada en otros asuntos, pero ahora es fundamental para la continuación del gobierno que estos extremos sean investigados, empezando por las cisternas del 8 de noviembre y la gasolina basura.
Mientras guarda silencio el presidente Rodrigo Paz, el principal responsable de la presencia de un extranjero ligado a Buenos Aires, Washington y Tel Aviv en espacios de decisiones políticas de valor geoestratégico para Bolivia, peor ahora sin el contrapeso de un José Luis Lupo y con la cercanía de un Fernando Aramayo.
