Tras dos jornadas de nevadas, las poblaciones potosinas enfrentan fuertes vientos y bajas temperaturas, condiciones que generan dificultades para la población en diferentes regiones del departamento.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) informó que las nevadas registradas entre lunes y martes cesaron y dieron paso a una fase de vientos que podría prolongarse durante dos jornadas.
En la capital potosina se registran vientos de moderados a fuertes, con ráfagas de entre 70 y 80 kilómetros por hora y dirección noroeste.
Durante la jornada de ayer, el viento se sumó al proceso de descongelamiento de la nieve acumulada en los techos de los inmuebles, lo que provocó el desprendimiento y desplazamiento de nieve en distintos sectores de la ciudad.
La actividad en las calles de Potosí disminuyó debido a que los estudiantes desarrollan clases virtuales por disposición de las autoridades educativas. La medida fue asumida ante la persistencia de la nieve, la llegada de los fuertes vientos y el descenso de las temperaturas.
Las autoridades señalaron que el objetivo principal es preservar la salud de los estudiantes de los diferentes niveles educativos, quienes dejaron de asistir presencialmente a las unidades educativas y cumplen sus actividades mediante la modalidad a distancia.
En la Villa Imperial también se reportaron daños en cubiertas de viviendas particulares debido a las ráfagas de viento. Sin embargo, hasta el momento no se registraron personas heridas ni daños de consideración en inmuebles públicos o privados.
COLCHA K
Información procedente de la zona da cuenta de preocupación en el municipio de Colcha K, donde los fuertes vientos provocaron daños materiales en viviendas e infraestructuras de diferentes comunidades.
De acuerdo con reportes ciudadanos, las ráfagas ocasionaron destrozos principalmente en los techos de algunos domicilios de comunidades como Villa Candelaria, Mañica y otros sectores del municipio.
Según los datos preliminares, las ráfagas alcanzarían velocidades de entre 30 y 50 kilómetros por hora, generando condiciones de riesgo para viviendas, estructuras livianas y objetos que puedan ser desplazados por el viento.
