Últimamente en el país, otra vez se ha generado un debate innecesario e inoportuno debido a la designación del empresario cruceño Zvonko Matkovic como presidente del Directorio de la Empresa Nacional de Electricidad, ENDE porque algunas autoridades y parlamentarios cochabambinos tuvieron expresiones desatinas e incongruentes.
Es el caso del presidente de la Brigada Parlamentaria de Cochabamba, Israel Mérida quien en una primera instancia convocó a una conferencia de prensa para expresar su rechazo a Zvonko Matkovic por ser de origen “cruceño” y al día siguiente, ¿el mismo diputado volvió a convocar a la prensa para aclarar que no quiso decir eso o que se lo mal interpretó?
Esta retractación del diputado Mérida me trae a la memoria algo que he aprendido hace varios años que “una cosa es “decir” y otra cosa es el SABER decir” que lo aprendimos en un Taller internacional en la ciudad de La Paz sobre la temática de “Comunicación Estratégica y Liderazgo” con famosos facilitadores extranjeros de “Cambridge International Consulting”, evento propiciado por la Corporación Andina de Fomento, C.A.F.
En todo caso, en la temática del regionalismo, corresponde señalar que Bolivia no es de regiones; es de todos los bolivianos porque se trata de un argumento que en el pasado se ha mal entendido como una especie de recurso o justificativo para dividirnos entre bolivianos porque si revisamos nuestra historia, llegaremos a la conclusión de que hablar de regionalismo en estos nuevos tiempos de grandes transformaciones en todo el mundo, el regionalismo mal concebido ya no cabe en este nuevo tiempo.
Hubo una coyuntura política en la que se había comenzado a gestar en el país una corriente separatista bajo el denominativo de la “media luna” que involucraba a cuatro departamentos de Bolivia: Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija que significaba dividir o fraccionar la entonces República de Bolivia a partir de una propuesta que se originó en Santa Cruz.
Fue el año 2.008 durante la primera gestión del gobierno de Evo Morales y que dejó secuelas y heridas sociales por la profunda polarización social, tensiones regionales entre el oriente y el occidente de Bolivia, un gran daño económico para el país y también hubo persecución política del gobierno del M.A.S en contra de conocidos líderes cívicos, empresariales y políticos del departamento de Santa Cruz.
Felizmente ese pasaje oscuro de nuestra historia contemporánea ya pasó y en la actualidad, solo queda un caso pendiente de “bolivianidad” y de entender Bolivia como una sola nación y es que la región del trópico cochabambino se ha auto proclamado como una especie de republiqueta porque dicen, hacen y deciden todo lo que quieren ya que no hay presencia del Estado.
Por consiguiente, a propósito del regionalismo mal entendido, es urgente y prioritario recuperar la “institucionalidad” en Bolivia, comenzando por el Chapare donde el ex presidente Evo Morales y sus seguidores se consideran soberanos, independientes e intocables.
