El Ampliado Nacional de la Central Obrera Boliviana (COB) ha decidido no atender la convocatoria a diálogo que el gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira ha emitido desde antes que el actual conflicto degenere en los bloqueos de caminos que ya cumplieron más de un mes en el Departamento de La Paz. En los hechos, eso significa que los bloqueos proseguirán, pero eso no es ninguna novedad puesto que, a estas alturas, la mayoría del país ya tiene conocimiento de esa decisión.
Para este diario, la decisión no es ninguna sorpresa. Es más, en el editorial publicado ayer habíamos expresado nuestras sospechas por la suspensión del ampliado, originalmente convocado para el sábado. Habíamos indicado que la dirigencia de la COB entendió que, por razones desconocidas, decidió realizarlo en domingo, al mismo tiempo que la Federación de Campesinos Tupak Katari, que es su mayor apoyo en los bloqueos que asfixian a La Paz. Por ello, las resoluciones de ambas reuniones, realizadas por separado, salieron al mismo tiempo y en el mismo sentido.
Lo que podría mirarse como coordinación no es más que otra prueba del proceso conspirativo que comenzó a desarrollarse en el país desde el momento mismo en que Paz Pereira asumió la presidencia. Este diario lo advirtió tan temprano como el 8 de febrero de este año, en el editorial titulado “Gasolina y desestabilización” en el que advertíamos que el combustible que estaba almacenada en Yacimientos Petrolíferos Bolivianos (YPFB) fue alterado intencionalmente con el propósito de dañar los motores de los automóviles que lo utilicen.
Los daños en los motores representaron un perjuicio económico para centenares de transportistas y frenó el proceso de normalización de la distribución de carburantes. En aquel mismo editorial señalamos que el sabotaje fue ejecutado por personal de YPFB que fue contratado por miles durante las gestiones del MAS.
El sabotaje era clarísimo y el presidente lo denunció con todas sus letras, pero, por razones que no acabamos de entender, la gente no lo entendió en su real magnitud: el MAS había iniciado acciones para recuperar el poder.
Las primeras acciones fueron el pedido de abrogación del Decreto Supremo 5503, que fue el que consiguió estabilizar la economía nacional, así sea temporalmente. La COB, hasta ese momento debilitada y desprestigiada, pidió la abrogación y el gobierno concedió el pedido casi de inmediato. Eso ocurrió en enero y este diario lo calificó como “un paso atrás”.
Debido en gran medida a ese primer éxito, la COB se potenció y ahora es la punta de lanza en el proceso que, repetimos, es conspirativo por las razones que repetiremos, nuevamente:
Fue este diario el que advirtió que la huelga general indefinida y el bloqueo nacional de caminos no fueron declarados de manera legal, en el marco de la normativa sindical. Para eso, fue suficiente revisar el Estatuto Orgánico de la COB y los documentos que esa entidad publicó en sus redes sociales. El 26 de abril se convocó “al ampliado nacional a realizarse en la ciudad de La Paz el día martes 28 de abril de 2026” y, en esa ocasión, no se aprobó medidas de presión, sino un documento con varias exigencias, que no incluían el pedido de renuncia del presidente.
Tanto el bloqueo como el asunto de la renuncia fueron decididos en un cabildo, una instancia que no está en el Estatuto de la COB, así que se obró al margen de esa norma. Lo que hizo el ampliado de ayer fue legalizar esa ilegalidad sindical, pero lo que más llama la atención es que tanto la COB como la federación Tupaj Katari están manejando la misma propuesta de Evo Morales: la dimisión de Paz y la convocatoria a elecciones en 90 días.
Se trata de un progreso golpista que se desarrolla ante nuestros ojos.
