Los conflictos sociales y políticos en Bolivia siempre se han originado en la mentalidad y las actitudes negativas de sectores que nunca han entendido que el problema central en nuestra patria está en nosotros, los bolivianos, porque somos un país de malas copias y de prácticas perniciosas.
Es así que René Zabaleta Mercado, al referirse al “yo nacional”, asevera que “los esquemas mentales negativos en Bolivia seguimos arrastrando desde la creación de la república y que se traduce en la perniciosa práctica de nunca estar conformes con nada ni con nadie”.
Por su parte, el teórico boliviano Juan José Bautista en su libro “Crítica de la razón boliviana” sostiene lo siguiente: “Los bolivianos siempre estamos con miramientos, ya que todo el tiempo estamos descalificando a unos u otros y estamos siempre criticando o cuestionando; sin embargo, esas mismas personas nunca se fijan en el espejo de sus propias vidas o en su forma de ser y de actuar”.
Sobre la misma temática, el famoso pedagogo brasileño Paolo Freire asevera que “la realidad de un país no cambiará si acaso no cambia la forma de pensar y de hacer del sujeto que significa cambiar la mentalidad de las personas”.
José Antonio de Sucre como presidente de Bolivia quería modificar la Constitución Política del Estado en favor de los sectores mayoritarios del país, pero no le dejaron, le hicieron la vida imposible hasta que lo asesinaron. Unos años después, el notable presidente Mariscal Andrés de Santa Cruz intentó generar cambios estructurales para mejorar la economía boliviana, pero terminó exiliado en Francia.
Otro ex presidente, Germán Busch, que nacionalizó las minas e hizo otras reformas estructurales en beneficio del país, apareció muerto en su casa. El ex presidente Gualberto Villarroel, que también fue otro buen presidente, fue colgado en la plaza Murillo de la ciudad de La Paz
Bolivia acaba de cumplir 200 años de vida independiente y la “mentalidad” de mucha gente, especialmente de la denominada “clase política” lamentablemente no ha cambiado porque unos y otros actúan con mucha demagogia e hipocresía social porque se mantiene intacta la mentalidad negativa, detractora y cuestionadora de todo e insinúan mostrarse como “salvadores” de la patria. ¿Cuándo cambiará todo esto?
Desde hace algún tiempo, he sido reiterativo al señalar que para el nuevo gobierno que iba a surgir de las elecciones generales 2025, la misión de reconstruir la economía y la patria iba a ser muy difícil, complicada y hasta traumática por el “desastre” que dejó a Bolivia el gobierno de Luis Arce
Por consiguiente, ahora es el momento de despojarnos de nuestras posiciones ideológicas y políticas para pensar y actuar en función de nuestra Bolivia. Concluyo parafraseando a Carlos Medinaceli cuando en su libro “El Huayralevismo” nos plantea un reto con la siguiente arenga: “De una vez, atrevámonos a ser BUENOS bolivianos”.
