A propósito de la derogatoria de la Ley 1720 referida a la propiedad de la tierra, esta vez, mi comentario es en base a un artículo interesante y muy actual de mi buen amigo y periodista chiquitano radicado en Cochabamba, LuzgardoMurúa Pará y el título de su opinión dice: “El indígena útil…mientras siga siendo pobre”. Me permito transcribir algunos párrafos:
“En Bolivia al indígena se lo defiende demasiado…pero casi siempre para que siga pobre: Suena duro decirlo pero peor es callarlo porque cada vez que un indígena de tierras bajas intenta pensar por cuenta propia o decidir libremente sobre su tierra, aparecen los guardianes de la causa indígena para recordarles que no pueden; que deben obedecer a la dirigencia, a lo orgánico, al centralismo y así la tierra en las tierras bajas se convirtió en chantaje, en una jaula dorada que te dice: Aquí tienes tu parcela pero no la toques mucho. Es como tener un auto y que te prohíben manejarlo. Dejó de ser libertad para convertirse en una forma moderna de esclavitud”.
“Lo más indignante es que el destino de las tierras bajas, de donde yo vengo, se sigue decidiendo desde lejos, desde las organizaciones del occidente. Ellos jamás permitirían que desde el oriente del país decidan por ejemplo por el litio de Potosí, por el oro de La Paz o por el gas de Tarija”.
“La izquierda populista necesita pobres; necesita necesitados porque si la gente progresa y se vuelve económicamente libre, deja de depender de los bonos, de los dirigentes y del favor político porque una persona libre ya no es fácil de manipular. Por eso les molesta que el individuo que produce solo, que trabaja su tierra, que decide sin pedir permiso a nadie porque rompe el esquema del sometimiento colectivo”.
“La libertad del ser humano sigue siendo el derecho más sagrado y defenderla no es traicionar a los pueblos originarios. Es exactamente lo contrario”,
Como se podrá advertir, el colega periodista LuizgardoMurúa como quien dice “le pone el dedo en la llaga” porque sus argumentos esbozados son objetivos, coherentes y de sui propia vivencia ya que ha nacido y vivido en tierras bajas del oriente boliviano para luego profesionalizarse como periodista en Cochabamba.
Por consiguiente, corresponde puntualizar que a los periodistas, en determinadas ocasiones o cuando escribimos artículos de opinión no pueden acusarnos de traicionar nuestros principios porque jamás vamos a contentar a todos ya que la esencia del periodismo en cualquier parte del mundo, es opinar o informar con la mayor objetividad posible y con equilibrio e indudablemente que esta noble profesión implica generar aprobación o desaprobación de la opinión pública porque en la vida todo depende del color del cristal con el que se miran las cosas.
El recordado Papa Juan Pablo II al referirse a la labor importante del periodismo en el mundo decía: “el punto central de la cuestión ética es inseparable del trabajo como periodista”
