Es cierto que la crisis económica es terrible, pues millones de familias pasan hambre, estrecheces alimentarias, injustas situaciones cotidianas. Ni qué decir de los jóvenes sin trabajo, sin oportunidades básicas para desarrollar sus potencialidades que necesita el país. Pero considero que lo más grave es la crisis de valores en nuestra sociedad. Autoridades que no dan el ejemplo y son los peores respecto de lo ético, instituciones como la policía que son corruptas hasta la brutalidad misma, y la degradación total en conjunto en la ausencia de solidaridad. En definitiva, en la ausencia de referentes éticos y morales en la política, como en lo institucional.
Los valores de una sociedad son lo más importante, porque son el espíritu que hace funcionar todo lo demás, es decir lo económico y lo institucional. Los valores son el alma y esqueleto, son el soporte y la identidad de una sociedad. Eso es precisamente lo que no tenemos ahora como sociedad. Vivimos en un sálvense quién pueda, vivimos en la jungla donde los más ignorantes y rufianes son los que comandan las iniciativas de la sociedad. Donde no hay referentes de clase, pues en todas las clases sociales no hay esos referentes éticos, sino la ley del más fuerte y el más pendejo de la película.
En este ambiente de crisis total, la sobrevivencia es la consigna más importante. La sobrevivencia a como dé lugar, es decir aun pisando a los demás que es el comportamiento habitual de estos tiempos perversos y ruines. La política sólo ha mostrado que es la forma más degradante para encubrir personas sin ética, ignorantes y faltos totales de los valores básicos de cualquier sociedad.
Pero en el fondo, esta época es un llamado de atención al ejercicio de los sistemas educativos en Bolivia. Sistemas educativos donde no se enseñan valores éticos, culturales y morales de nuestras colectividades. Sistemas educativos obsoletos y sin sentido alguno, sino alimentando la sobrevivencia y el sálvense quien pueda. Sistemas educativos donde no se enseña solidaridad humana ni referentes políticos éticos y morales.
Por supuesto, a esta ausencia de valores humanos si añadimos la crisis económica, tenemos un panorama por demás catastrófico. Y Lamentablemente cientos de miles de compatriotas está pasando muy mal junto a sus familias.
No me refiero a los valores tradicionales de la herencia occidental, dicho sea de paso la civilización occidental pasa por una debacle total en lo moral y ético. La civilización occidental está en decadencia absoluta. Ya nada tienen que mostrar o enseñar al mundo, simplemente se hunden en su miseria humana. Me refiero a los valores de solidaridad, de complementariedad y de ética en el sentido ejemplar de lo mejor del ser humano en cualquier cultura. Entre ellos el liderazgo en favor de los demás, sobre todo de los más pobres y desfavorecidos de nuestra sociedad.
No existen líderes para estas coyunturas. Los jóvenes se encuentran desanimados respecto de las prácticas políticas, que han sido letales y repugnantes en estos últimos años. Con las poquísimas excepciones, lo normal fue lo brutal e ignorante con rostros incluso muy populares; pero absolutamente negativos respecto de gestiones de Estado. Gestiones mediocres y completamente corruptas. Alejadas de los sentimientos de las bases y populares, que habían confiado incluso ciegamente a quiénes estaban al mando del Estado.
Todos esos factores han sido acompañados de la ausencia de valores humanos, incluso de los más básicos. Al grado de que los más maleantes son el ejemplo de la sociedad, en lo político, comercial, etc. Son los triunfadores en estas terribles coyunturas en crisis. Esa degradación de los valores éticos, nos está conduciendo a la complicidad más oscura como sociedad con la delincuencia política, con la delincuencia económica y callejera.
Si no reaccionamos en consecuencia, como tejidos sociales y comunitarios, simplemente nos dirigimos al abismo como país. Nuestras instituciones, como la policía y justicia, no nos garantizan nada. Están destruyendo al país y no podemos tolerarlo si es que decimos que somos patriotas, o al menos ciudadanos de nuestra Patria. Es ético reaccionar y rescatar de la podredumbre al país. Es moral no dejar que se hundan nuestras instituciones, pues la inutilidad funcionaria y además corrupta nos están dirigiendo al abismo peligroso e injusto.
Los culpables tienen que ser condenados en su momento por el país. Por otra nueva justicia. Ojalá por una nueva policía que realmente proteja los intereses de Bolivia, los intereses de cada uno de los bolivianos y las bolivianas todos los días.
Como en todos los tiempos de podredumbre y crisis de nuestra historia, ética y económica, la siguiente tarea de nuestros tejidos sociales es recuperar a la Patria. Desde la recuperación de los valores comunitarios, solidarios y dispuestos a los sacrificios para recuperar el alma del país. Recordar la podredumbre de la UDP, la podredumbre del neoliberalismo, de donde nos recuperamos y seguimos construyendo Estado y Nación.
Enormes desafíos por delante en nuestra historia. Recuperar nuestros valores humanos solidarios y comunitarios. Reconvertir a nuestras instituciones educativas en guardianes de los valores bolivianos, además de competitivas en las ciencias y las tecnologías. No podemos seguir en la humillante mediocridad funcional y antipatriótica. No podemos sólo mirar cómo nos hundimos, siendo cómplices de nuestra tragedia. Es preciso recuperar nuestro espíritu nacional junto a nuestros tejidos sociales. Y que los mejores bolivianos, ética y profesionalmente, tengan por fin la oportunidad de conducir los destinos de nuestra Patria.
