Las mafias que gobiernan el mundo, hoy están más en evidencia que nunca. Esos grupos corporativos de poder, sean sionistas o no, que desde hace varios años atrás se sienten resentidos de los avances de las colectividades mundiales, en sus derechos legítimos. Además, desde siempre está en mesa la discordia de las ganancias del mercado. Porque muchos colectivos progresistas llegaron al poder en varios lugares del mundo, y les desplazaron a los sirvientes de los MAGA.
Compartir la torta de la riqueza no está en cuestión por parte de los poderosos del mundo. Sino pues hace mucho ya hubieran resuelto temas de hambre, miseria y corrupción. La acumulación de riqueza al infinito, es selectiva, racista, elitista y para muy pocas familias del mundo. Esa lógica no ha cambiado desde hace siglos, sólo se acomoda a las modas de los tiempos históricos.
Pero lamentablemente es cierto, que las izquierdas cometen errores brutales y les dan espacios políticos a los gansteriles MAGA. Para empezar, rompieron esa base moral y ética que la tradición de los revolucionarios del siglo XX, instituyeron de manera interesante como ejemplo al mundo. Hoy realmente cualquiera es revolucionario. Cualquier parlanchín y dirigente de su barrio, se siente con el poder absoluto para corromperse y decir que quiere ser presidente. Ese es el grado burdo de la política actual.
Las gestiones de varios gobiernos de izquierda, en nuestra región, deja mucho que desear. Siempre echando la culpa al imperio de sus propios errores e inutilidades. De sus incapacidades profesionales, técnicas y operativas en términos de gestión. Lo más grave: de su ausencia de capacidad crítica. Una suerte de complicidad colectiva para corromperse y realizar ganancias individuales, del modelo de Estado.
Precisamente la ausencia de capacidad crítica, es un elemento constante de los grupos de izquierda. Les da miedo la crítica, el mirarse al espejo y corregirse a sí mismos de las tragedias humanas, de las tragedias de gestión de Estado. Un fantasma que les persigue desde siempre. Increíblemente no hay ni un militante de izquierda con capacidad intelectual de realizar ese trabajo urgente.
Con esos hechos, por demás evidentes, los MAGA y sus sirvientes latinos toman la delantera política. Dicen que están en una batalla cultural contra los socialismos. Son los caballeros santos de la inquisición MAGA. Incluso utilizan los modelos de la izquierda, para atraer feligreses a sus filas. Y los tienen, pues tanto desánimo y decepción de las masas que, en estos tiempos de crisis, no dudan en apoyar a los gansteriles MAGA. Los pobres pueden por supuesto votar por sus verdugos, como en el nazismo o en el sionismo judío.
Lo cierto es que hay una reacción en cadena, por todo el mundo, en contra de los progresistas. Está por evaluarse ese fenómeno. Ojalá la izquierda se ilumine y aparezca un santo para realizar la crítica al respecto.
Pero, en las bases, en la sociedad civil y los tejidos sociales, nos queda resistir estos procesos de ultraderecha totalmente violentos, racistas, asesinos, y piratas como en el siglo XVII. El odio al distinto y a otras formas de pensar, de parte de los MAGA, hoy es lo cotidiano. La expulsión de migrantes de los países del norte, el asesinato de niños y mujeres en Gaza se han hecho cotidianos y normales en estos tiempos brutales y exóticos.
Como nunca antes, el sistema capitalista salvaje es lo vigente. La guerra de Ucrania son sólo negocios: de bombas, aviones, balas, cálculos políticos de los poderosos y experimentos de nuevas armas de guerra. No les interesa el sufrimiento de la gente común, no les importa los miles de muertos y heridos. O ciudades destruidas. Eso es lo de menos para estas mentes enfermas del poder MAGA. Las teorías postmodernas pueden encubrirles en sus textos; pero lo real es que estos seres humanos, quizás no sean seres humanos.
Desde tiempos inmemoriales, la resistencia de los pueblos, de la sociedad civil, de la gente común, es un artefacto político poderoso. Y en estos tiempos postmodernos MAGA, la resistencia se convierte otra vez en una alternativa real. Por supuesto tiene que ser una resistencia activa, de creación de nuevos liderazgos y de nuevas lecturas necesarias, para los nuevos grupos políticos, para las nuevas teorías.
Mientras existan los grupos de poder MAGA, de todos los tiempos, es legítimo que haya respuestas humanas por la justicia. Porque ese es el sentido de la existencia humana. Las injusticias estructurales, totalmente anti humanas, siempre necesitan respuestas legítimas. El capitalismo salvaje actual, no sólo requiere ser modificado, sino destruido y cambiado por otro modelo de desarrollo. Si es que los humanos seguimos en este esquema como estamos, desde el siglo XVI.
Quizás cuando se destruyan los sistemas coloniales, cuando se superen los sistemas racistas, cuando la explotación del hombre por el hombre sea sólo recuerdo humano, pues se concluya una parte del sentido humano. Y mientras haya miseria, corrupción de los poderosos, injusticias sociales, muerte de inocentes a manos de sionismos o MAGA, las luchas humanas siempre tendrán sentido ético y moral.
