En la apasionante profesión de la Comunicación Social, perviven en la memoria prestigiosos periodistas que dejaron profunda e imborrable huella como por ejemplo Ana María Romero de Campero, al dejarnos un gran legado de profesionalismo a quienes tuvimos el privilegio de trabajar con ella cuando fue nuestra directora del periódico PRESENCIA y que fue acallado por las presiones de los gobiernos de turno porque era un medio valiente y contestatario.
Nuestra siempre recordada Anamar se constituyó en un verdadero baluarte del periodismo boliviano porque nos enseñó a ejercer la profesión con objetividad e imparcialidad tanto para informar como para opinar y fue precisamente en esos buenos tiempos del periodismo nacional cuando Ana María Romero editorializó en el periódico una dura crítica contra la clase política con el título de “Actos de canibalización de los políticos”.
“A quienes hacen política en Bolivia, les hace mucha falta tomar en cuenta a la gente, al ciudadano de a pie…”, sostenía aquella vez Ana María Romero de Campero. En las circunstancias actuales y en la coyuntura política de este último tiempo es como si se estuviese reproduciendo la “canibalización” en quienes hacen política en el país
Los políticos de uno y de otro lado no toman en cuenta a la gente, no sienten ni escuchan al pueblo que dicen defender porque las actitudes de los políticos están generando una creciente intranquilidad, incertidumbre y mucho pesimismo
Entre las recientes actitudes políticas de “no tomar en cuenta a la gente”, se puede mencionar por ejemplo el despiadado bloqueo de la basura en la ciudad de Cochabamba durante dos semanas y en pleno desarrollo de la Feria Internacional que congregó a numerosos visitantes nacionales y extranjeros. Todo por intereses y consignas político partidarias.
Otro ejemplo patético de prácticas políticas dañinas en el país, es que, por el capricho, la terquedad y extremada angurria de poder del ex presidente Evo Morales y de sus seguidores, utilizan a miles de campesinos y gente pobre para obligarles a marchar, viajar, bloquear pasando muchas penurias mientras sus mandantes no arriesgan nada, manejan las cosas a control remoto y movilizando a gente humilde. ¿Cuánto de dinero se mueve y quien financia?
Después de varios años, Bolivia está en riesgo de ingresar otra vez a un proceso peligroso y quizás hasta catastrófico porque como ocurrió hace más de 20 años, en el país tiende a reproducirse la canibalización de los actos políticos.
