Tras la eliminación de la subvención al diésel y la aplicación de medidas de ajuste económico, la entrega de transferencias directas como el Bono PEPE II busca mitigar el golpe a los sectores más vulnerables. Sin embargo, el alcance real de esta ayuda estatal genera cuestionamientos frente al continuo encarecimiento del costo de vida en el país.
Según el análisis económico del especialista Juan José Zamorano, citado por Correo Play, el beneficio asignado resulta limitado para contrarrestar el choque en el presupuesto de los hogares.
Zamorano precisó que el subsidio otorga entre Bs 240 y Bs 250 cada dos meses, lo que al fraccionarse representa un ingreso de apenas Bas 4 al día por familia. En términos de consumo directo, esta suma alcanza para comprar únicamente cuatro a cinco panes diarios.
La crítica central del abogado y economista radica en que este cálculo básico no toma en cuenta el impacto inflacionario que desató la eliminación de la subvención al diésel. La subida del combustible encarece la cadena de transporte y logística comercial, lo que proyecta un incremento de al menos el 20% en el precio de la canasta familiar.
Ante este escenario, Zamorano calificó la transferencia de “paupérrima” y advirtió que la pérdida de poder adquisitivo y el contexto de recesión neutralizarán cualquier paliativo estatal, dejando a las familias en una situación de alta vulnerabilidad alimentaria.
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