National Geographic anunció el hallazgo de Leopardus tilcayo como “la primera nueva especie de felino descubierta en más de 100 años”.
En su publicación de X y en el reportaje firmado por Jason Bittel, la organización destaca que no se trata de una reclasificación ni de una subespecie elevada a especie, sino de un animal “totalmente nuevo para la ciencia”.
El post, que incluye un video del animal en el refugio Senda Verde, superó los 51 millones de visualizaciones y se convirtió en uno de los contenidos más compartidos de la cuenta.
Según relata National Geographic, todo empezó en 2016 con una llamada al santuario de vida silvestre Senda Verde, en los Yungas bolivianos. El personal hablaba de un “gato raro”: un macho hallado de cría en una carretera, criado durante un año por un vecino que lo creyó doméstico y luego entregado al refugio.
La exploradora de National Geographic Paola Nogales-Ascarrunz acudió a verlo y quedó fascinada. “Le saqué cien fotos. Estaba tan fascinada”, recuerda.
La revista describe al ejemplar –hoy de unos diez años y el primero de su especie conocido por la ciencia– como más pequeño que un gato doméstico: unos 46 centímetros de la cabeza al final del cuerpo y apenas 1,4 kilos. Tiene el rostro pequeño y contraído, orejas cortas y redondas, bigotes largos y un pelaje cubierto de manchas tipo leopardo, con rosetas más grandes que las de los gatos tigre de regiones vecinas.
Las dudas crecieron en 2019, cuando Nogales-Ascarrunz comparó las fotos con las de Leopardus tigrinus de Brasil y pensó: “Esto está muy mal”.
El análisis genómico, realizado junto a Eduardo Eizirik y Jonas Lescroart y publicado en Current Biology, confirmó que el linaje se separó de otros gatos tigre hace unos 1,4 millones de años. El nombre tilcayo honra el término que usan las comunidades locales. Cuando les preguntaron por qué lo llamaban así, respondieron: “No sé. Mi abuelo lo llamaba tilcayo, entonces yo también”.
National Geographic sitúa a la especie solo en la ecorregión de los Yungas, en la ladera oriental de los Andes. De su dieta, depredadores o reproducción, dice Nogales-Ascarrunz, “tantas cosas básicas no se conocen”. La organización presenta el hallazgo como el inicio posible de una oleada de descubrimientos de pequeños felinos, y como una señal de que el mundo sigue siendo más desconocido de lo que se suele asumir.
“Incluso en los gatos hay cosas ahí fuera que no están descritas. Así que salgamos a encontrarlas y a protegerlas”, afirma la exploradora.
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