Bolivia pondrá fin este lunes al tipo de cambio fijo de 6,96 bolivianos por dólar, vigente desde noviembre de 2011, tras la aprobación el viernes de un régimen cambiario flexible por parte del Ministerio de Economía y el Banco Central de Bolivia (BCB), que fijó la primera cotización oficial en 9,73 bolivianos por dólar.
La resolución ministerial, que tomó por sorpresa al país el viernes, ordena “establecer un régimen cambiario flexible, a efectos de fortalecer la estabilidad macroeconómica, preservar la competitividad externa y contribuir al equilibrio de la balanza de pagos”. La disposición precisa que “el tránsito al nuevo régimen cambiario será ejecutado por el Banco Central de Bolivia”, tomando como base “el reconocimiento de la oferta y demanda diaria de divisas en el sistema financiero”.
En el marco del cambio de régimen, el BCB emitió ese mismo día un Reglamento de Operaciones Cambiarias que establece el mecanismo para determinar el nuevo Tipo de Cambio Oficial (TCO). Según ese reglamento, el TCO se calculará diariamente como el promedio ponderado de las operaciones de compra de divisas realizadas por los bancos con sus clientes durante cada jornada.
Las entidades financieras deberán remitir al BCB la información de sus operaciones cambiarias de compra hasta las 17:00 de cada día hábil, bajo advertencia de sanciones e inspecciones. El TCO resultante se publicará a las 20:00 en el sitio web del BCB y será vigente al día siguiente para las operaciones del sector público, del propio BCB y para los registros contables. En sábados, domingos y feriados, regirá el TCO correspondiente al último día hábil anterior.
El reglamento en cuestión establece además que los bancos podrán vender dólares a un valor referencial que resulta de sumar 10 centavos al TCO, sin posibilidad de superar ese límite. El Ministerio de Economía justificó la medida en la necesidad de “garantizar el equilibrio de la balanza de pagos”, “estabilizar la inflación doméstica”, que en 2025 superó el 20%, y “mitigar los efectos de choques externos”.
El país atraviesa desde comienzos de 2023 una persistente escasez de divisas. En ese período, el mercado paralelo expandió su operación hasta que el dólar llegó a cotizarse en 20 bolivianos en mayo de 2025, frente al tipo de cambio oficial fijo de 6,96. Las reservas internacionales netas cayeron a 3.148 millones de dólares en 2023, frente al récord histórico de 15.122 millones registrado en 2014.
La transición a este nuevo régimen se enmarca en una serie de medidas adoptadas desde la llegada de Rodrigo Paz al poder en diciembre pasado, entre ellas la publicación diaria de un valor referencial del dólar, la devolución de divisas a ahorristas con saldos de hasta 1.000 dólares y la habilitación de tarjetas bancarias para compras en el exterior.
Economistas: Tipo de cambio flexible no resuelve escasez de dólares
Tres economistas coincidieron en que el paso al régimen cambiario flexible ordenado el viernes por el Gobierno representa un reconocimiento de la realidad del mercado, pero advirtieron que la medida no elimina los problemas estructurales que originaron la escasez de divisas.
“El Gobierno ha cambiado el termómetro, pero ahora le toca empezar a bajar la fiebre”, señaló en sus redes sociales el economista Gonzalo Chávez, quien explicó que el nuevo sistema reduce distorsiones y acerca el tipo de cambio oficial al precio real, pero no genera dólares adicionales. “Cambia la forma de medir el precio de la escasez, pero no elimina la escasez misma”, agregó.
Chávez identificó tres condiciones para que el régimen sea sostenible: constituir y consolidar las reservas internacionales del BCB, garantizar la independencia de esa entidad mediante el nombramiento de sus ejecutivos vía Asamblea Legislativa y atacar “los orígenes del escasez, de los dólares del sector público que tiene que ver con el déficit Público”.
El economista Mauricio Ríos, por su parte, cuestionó que la transición sea interpretada como un paso hacia un mercado libre. “Muchos celebran el paso a un tipo de cambio más flexible como si ahora las fuerzas del mercado determinaran el precio del dólar. Esa visión es incompleta. Un tipo de cambio verdaderamente libre requiere que exista libertad monetaria: que los agentes puedan elegir qué moneda usar, ahorrar y contratar sin que un organismo central controle la cantidad de dinero en circulación”, sostuvo en un artículo publicado en Facebook. Para Ríos, mientras el BCB mantenga el monopolio de emisión, cualquier flotación seguirá siendo administrada. Ríos advirtió además sobre los efectos en el sistema bancario. Señaló que la revaluación de activos en bolivianos que produce la devaluación genera una mejora en los balances contables de los bancos, pero calificó ese efecto de nominal y temporal. “Los dólares que no existen siguen sin existir”, afirmó, y alertó que los depositantes que exijan retiros en moneda extranjera seguirán presionando sobre reservas limitadas.
El economista Carlos Augusto Aranda, por su lado, apuntó en la misma dirección al describir el problema de los fondos CPVIS: “durante años los bancos entregaron dólares al BCB a cambio de liquidez en bolivianos al 0%, en operaciones de tipo swap. Esos recursos quedaron atrapados como garantía y se transformaron en créditos de largo plazo”, señaló. “La operación está trabada de los dos lados”, advirtió, en ese sentido, Aranda en su cuenta de Facebook al precisar que esto “no significa una eliminación del corralito bancario”.
