Una investigación boliviana sobre la vida de la aventurera vasca Catalina de Erauso, conocida como la Monja Alférez, en ciudades coloniales de la actual Bolivia, descubrió a otras mujeres que, como ella, también se disfrazaban de hombre para participar en la vida pública, buscar relaciones amorosas o afrontar la violencia, pero que fueron perseguidas por acciones relacionadas con el travestismo.
“Lo que más me ha gustado es que al buscarla a ella encontré a otras mujeres que se travistieron también en la colonia”, dijo a EFE la literata Mónica Navia, que esta semana presentó su libro ‘Olvido y memoria de Catalina de Erauso’ en la Carrera de Literatura de la estatal Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).
Navia se acercó a la historia de De Erauso (1592-1650) para buscar las huellas de su paso por el territorio colonial español de Charcas, que es la actual Bolivia, donde vivió en las ciudades de Potosí, La Plata (Sucre), Cochabamba y La Paz, y donde cometió crímenes e incluso integró una expedición en busca de El Dorado.
La Monja Alférez, conocida así porque salió de España siendo novicia y en América se disfrazó de hombre para ejercer como soldado de la conquista, llegó a Charcas huyendo de Chile tras haber “asesinado involuntariamente” a su hermano, según la investigación realizada por Navia, basada en la autobiografía del legendario personaje y en archivos coloniales de Potosí y Sucre.
Lo que despertó su mayor interés es que durante la investigación encontró documentos históricos y judiciales que hablaban de varias mujeres que se vestían de hombres transgrediendo las normas de la época.
Algunas optaban por esa vestimenta probablemente por razones de género y lesbianismo, otras para encontrarse con un amante o “hacer fechorías”, o como un acto de autonomía para “participar con mayor libertad en espacios públicos”, según Navia, que dedica un capítulo de su libro a ‘Las damas travestidas de Charcas’.
ASESINATO EN LA PLATA
Algunos casos pasaron desapercibidos, pero otros quedaron registrados con detalles en los documentos.
Navia destaca la referencia al asesinato en 1597 en La Plata de Beatriz Gonzáles por parte de su esposo, un alto funcionario, tras haber descubierto que tenía una relación de dos años con un amante, al que, según detallan los documentos judiciales, visitaba “en hábito de hombre, con unos calzones de terciopelo negro y unos zapatos negros y un sombrero negro y un capote de color del sayo que traía vestido”.
