¿Con qué se encontrará el próximo gobierno? El 8 de noviembre concluirá el ciclo del MAS y de su modelo económico. El país atraviesa la peor crisis económica de los últimos 40 años, reflejada en la escasez de combustible, la inflación creciente y el mercado negro de divisas, donde el dólar se cotiza casi al doble del valor oficial.
Los dólares escasean: solo el 6% de las Reservas Internacionales Netas (RIN) están en efectivo. En los bancos ya no se aceptan depósitos ni transacciones en dólares, salvo pagando altas comisiones por transferencia. Lo cierto es que el país se quedó sin dinero para importar gasolina y diésel, y tampoco logró reunir las divisas necesarias para amortizar la deuda externa.
Por esta razón, el gobierno de Luis Arce decidió empeñar el oro en bancos internacionales. En la práctica, esto significa que hizo una venta anticipada, comprometiendo las reservas que deberían ser el “colchón de seguridad” frente a los problemas más graves de la economía.
Ramiro Cavero, economista principal de la Alianza Libre, que postula a Jorge Quiroga a la Presidencia, explicó que las reservas son un respaldo crucial para cualquier país, ya que permiten disponer de dinero de manera inmediata en situaciones de emergencia, como una pandemia, o para garantizar la compra de combustibles. “Si el Gobierno de Arce no asegura el abastecimiento de gasolina y diésel después de la posesión del nuevo mandatario, se generará un serio problema”, señaló.
Las RIN, que en 2014 llegaron a 15.000 millones de dólares gracias al auge del gas natural, alcanzan hoy a 3.275 millones. De ese total, 3.113,7 millones corresponden a oro y apenas 102,5 millones de dólares, es decir, solo un 3,1 % está en divisas líquidas. El oro, al que se suele llamar “las joyas de la abuela”, es ahora el último recurso con que cuenta el Estado para enfrentar la crisis.
El guardián de ese oro es el Banco Central de Bolivia (BCB). Esta entidad informó que en lo que va del año se vendieron a futuro 8,4 toneladas de oro; en otras palabras, se empeñó el metal para obtener dólares en efectivo. En el primer cuatrimestre se transformaron en dinero tres toneladas, mientras que en el segundo se comprometieron otras 5,4 toneladas. Gracias a este “empeño” de las “joyas de la abuela”, el gobierno de Arce consiguió 828 millones de dólares, que se destinaron a pagar parte de la deuda externa y a importar combustibles.
Según el informe del BCB, el oro fue empeñado por un año: “El ente emisor realizó dos operaciones financieras de contratos a futuro que serán perfeccionadas en un plazo no mayor a 12 meses cada una”, señala el documento. Esto significa que en ese tiempo deben devolverse los 828 millones de dólares; de lo contrario, el oro pasará a ser propiedad de los bancos internacionales que entregaron el dinero, además de intereses, comisiones y otras obligaciones pactadas en los contratos.
TRANSACCIONES BAJO SOSPECHA
El uso del oro de las reservas también despierta dudas sobre la legalidad de las operaciones. En 2023, la Asamblea Legislativa aprobó la llamada “Ley del Oro”, que autoriza al BCB a comprar este metal en el mercado interno para fortalecer las RIN. También permite hacer operaciones en el exterior, incluida la pignoración (empeño). Pero la norma establece que para ello el BCB debe contar con la autorización del Legislativo, lo que no ocurrió en estos casos.
El economista Gonzalo Colque explica que “las autoridades del BCB alegan que cuentan con una supuesta facultad legal derivada de un artículo incluido en la Ley del Presupuesto General del Estado (PGE) 2025. Sin embargo, existe una Sentencia Constitucional que señala que una ley presupuestaria no puede modificar una ley permanente”.
En ese contexto, es clave recordar que el oficialismo ya no tiene mayoría en el Senado y que en Diputados apenas alcanza los votos necesarios. Por ello, el Gobierno intentó incluir en el PGE 2025 una facultad que le permitiera acceder a estas operaciones sin pasar por el Legislativo, pero no lo logró. La Ley del Presupuesto General fue presentada a la Asamblea Legislativa, pero no hubo quórum para su aprobación. En el marco de las normas bolivianas, si pasa un tiempo sin la luz verde del Congreso, la ley se da por aprobada para que el Presupuesto pueda ejecutarse. Eso fue lo que ocurrió en este caso.
Además, la Ley del Oro señala que las RIN no pueden tener menos de 22 toneladas de oro. Sin embargo, esa condición hoy no se cumple.
De acuerdo con el informe del BCB, al 31 de agosto, había 24,12 toneladas de oro: 21,85 depositadas en bancos internacionales y 2,27 en las bóvedas nacionales. De las que están fuera del país, 8,4 toneladas están empeñadas y no son de libre disponibilidad. Las que están dentro del país, en cambio, no están refinadas ni certificadas como barras de buena entrega, sino en bruto, lo que tampoco las hace disponibles para usar de inmediato.
Si se descuentan las 8,4 toneladas pignoradas, el Estado tendría en realidad solo 15,72 toneladas disponibles, por lo que se estaría incumpliendo la ley.
