La Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) comenzó a comercializar aceite doméstico en algunas plazas de La Paz, registrando a los consumidores y vendiéndoles hasta dos botellas con un litro de aceite por persona para un mes, según testimonios de algunos ciudadanos.
Sin embargo, el proceso de registro, la fila para adquirir el producto y las restricciones para volver a comprar generaron molestias entre la población, que se vio obligada a aceptar estas condiciones debido a la falta de aceite en los principales centros de abasto en la ciudad sede del Gobierno.
En la Plaza Villarroel, se instaló un puesto de registro a cargo de funcionarios de Emapa. Los consumidores debían anotarse en una lista y, posteriormente, dirigirse a otro puesto contiguo donde recibían el producto.
Mientras tanto, algunas tiendas en La Paz y El Alto reanudaron la venta de aceite a granel a precios diferenciados, después de que el Viceministerio de Defensa al Consumidor intensificara los operativos de control en los centros de producción, intermediarios y comercializadores.
