No es la primera vez que se producen roces entre políticos argentinos y bolivianos. En 2021, por ejemplo, legisladores de la oposición en Bolivia pidieron la expulsión del embajador del vecino país, por entonces Ariel Basteiro, por una supuesta “injerencia” al participar en una marcha oficialista encabezada por el expresidente Evo Morales.
Las recientes afirmaciones del presidente Javier Milei, en sentido de que lo ocurrido el jueves 26 de junio en La Paz no fue más que una “farsa”, llevaron al gobierno de Luis Arce a convocar en consulta al embajador boliviano en Buenos Aires, Ramiro Tapia, quien fue recibido este miércoles por la ministra interina de Relaciones Exteriores, María Nela Prada. Y la Cancillería volvió a emitir un comunicado sobre la nueva crisis diplomática.
NUEVO COMUNICADO
“El Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, de conformidad con la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional, reafirma los principios que deben guiar las relaciones internacionales en nuestra región y en el mundo, de hermandad, respeto, dignidad, soberanía, solidaridad y complementariedad, así como de no intervención en asuntos internos de otros Estados”, dice ese documento.
