Pese a que la institución responsable de velar por la constitucionalidad del país advirtió que su sesión era ilegal, la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), reunida a convocatoria del presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, en sustitución de David Choquehuanca, quien asumió el mando del país en ausencia de Luis Arce, votó a favor de una ley que cesa el mandato de las más altas autoridades del Órgano Judicial y el TCP, con lo cual se descabeza a la justicia boliviana.
Agencias internacionales de noticias y medios de comunicación de distintas partes del mundo calificaron de “polémica” la sesión instalada este jueves en La Paz, donde el ala ‘evista’ del Movimiento Al Socialismo (MAS) y las bancadas opositoras de CC y Creemos (salvo el grupo liderado por José Carlos Gutiérrez) impusieron su mayoría, tras una jornada en la que el oficialismo intentó impedir el acto legislativo, primero con una orden de fumigación del hemiciclo y, luego, con un corte de energía eléctrica en el edificio de la Asamblea. Esto, sin embargo, no impidió que se consumara la sesión del evismo y la oposición, que ejecutaron su plan pese a esos obstáculos. Tampoco los frenó la decisión del TCP, que suspendió la competencia de Rodríguez para convocar a la Asamblea, tras admitir el recurso de nulidad del diputado arcista Juan José Jáuregui, poco antes del inicio de la sesión del Legislativo de este jueves, que estaba programada para las 12:30.
SESIÓN RELÁMPAGO
Todo ocurrió rápido. Tras instalarse la sesión con el quorum reglamentario –28 senadores y 78 diputados– y aprobar la modificación del Orden del Día –solo aparecía en él el tratamiento de un decreto presidencial de indulto y amnistía–, los legisladores de la oposición y los radicales del MAS, prácticamente a las carreras, aprobaron, primero, el polémico proyecto de ley 075 de cesación de funciones de los magistrados y consejeros prorrogados y, después, una resolución que dispone la prosecución de la preselección de candidatos para las elecciones judiciales. Con ello, lograron su objetivo de descabezar a la justicia boliviana.
No hubo oradores ni debate, salvo algunas intervenciones estrictamente necesarias. Las bancadas opositoras y el ala evista del MAS se pusieron de acuerdo para evitar prolongar la sesión más de la cuenta ante el intento de “boicot” por parte del arcismo –comenzaron a sesionar casi a oscuras por el corte de energía eléctrica, ayudados por unos reflectores de luz y unos megáfonos– y se concentraron en aprobar los proyectos de ley y resoluciones que tenían en su agenda.
Tras resolver los asuntos referidos a las elecciones judiciales, aprobaron el proyecto de ley 079, un crédito externo para la construcción de la doble vía Caracollo-Confital-Bombeo-Colomi, y abordaron el proyecto de ley 156 para al Programa de Apoyo a la Emergencia del covid-19, otro crédito externo, aunque este lo dejaron para una próxima sesión.
Después, dieron luz verde al Decreto 5137 de “Concesión de Amnistía e Indulto por Razones Humanitarias”.
Sin más asuntos para tratar, y ya con energía eléctrica, cerraron su sesión y entonaron el Himno Nacional, con la Bandera Nacional de testigo en la testera.
Con ello, la oposición y el evismo no solo impusieron su mayoría en la Asamblea –aprobaron todas esas normas con más de 2/3 de los votos de los presentes–, sino que desnudaron la débil presencia del bloque arcista en el Legislativo.
¿FUE LEGAL O NO?
El jefe de bancada del MAS en Diputados, Jerges Mercado, calificó como un “golpe” contra Choquehuanca la sesión y de un intento de desestabilización del gobierno de Arce.
“Es un atentado contra la Constitución Política del Estado, contra las leyes vigentes y un golpe de Estado contra el vicepresidente del Estado y presidente nato de la Asamblea Legislativa, David Choquehuanca, quien no está impedido (de presidir el legislativo) ni está ausente”, defendió Mercado. Agregó que “el pueblo boliviano tiene que saber” que ese “golpe de Estado contra Choquehuanca” tienen como objetivo “debilitar y golpear a nuestro presidente Arce”.
Jáuregui, por su parte, defendió la decisión del TCP, diciendo que este “ha determinado que la convocatoria (de Rodríguez) es irregular e ilegal (…), porque, de ninguna manera, (el titular del Senado) se puede constituir de manera directa en presidente de la Asamblea Legislativa”.
FUE UNA VICTORIA
Rodríguez, en una conferencia de prensa, calificó como una “victoria de la democracia” la sesión de la Asamblea y rechazó las acusaciones de presunto intento de desestabilización o golpe al Ejecutivo. “No es que ha sido la victoria de un partido político, de mi persona, como presidente en ejercicio de la Asamblea Legislativa o de un político: ha sido victoria de la democracia; ha sido victoria de la democracia parlamentaria, en respeto a nuestra norma suprema: la Constitución Política del Estado”, afirmó.
“Nosotros, desde este espacio, no estamos, de ninguna manera, con ese objetivo de desestabilizar, tumbar, como muchos medios de comunicación, algunos políticos han expresado, que hay un golpe desde Legislativo al Órgano Ejecutivo”, aseveró.
