Los despachantes de Aduana, que son una pieza clave en el comercio exterior, advierten “cierta estabilidad” en el tipo de cambio en el país debido a una “reducción gradual” en la demanda de la divisa estadounidense.
Bolivia enfrenta un problema de liquidez de dólares desde el año pasado, cuando era común ver filas de ciudadanos deseosos de conseguir la moneda ante bancos y casas de cambio, que cada vez ponían más trabas para entregarlos.
El 2023 transcurrió con una sobredemanda constante de dólares y entre los más afectados estuvieron los industriales nacionales, que debían pagar elevadísimas tarifas a los bancos por los giros de dólares al exterior.
El presidente de la Cámara Nacional de Despachantes de Aduana (CNDA), Antonio Rocha, dijo en una entrevista con CORREO DEL SUR que la escasez de dólares se originó por una “cuestión especulativa”, siendo “las comisiones por transferencia las primeras en moverse, pues llegaron a estar en alrededor del 20-25%, que pareciera ser como un abuso del sistema financiero”.
Posteriormente, la Autoridad Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) intervino fijando en 5% y 10% la banda de comisiones por la transferencia de dólares al exterior, una de las medidas acordadas entre el Gobierno y empresarios para contener la crisis de dólares.
Rocha explicó que con el incremento de las comisiones, la banca buscó “compensar” el diferencial de cambio del oficial que tenían que entregar versus el dólar que debían pagar de los ahorristas o de los exportadores.
“Nadie entrega sus dólares al tipo de cambio oficial porque uno tiene expectativas de más bolivianos por esos dólares, entonces lo que hacían era básicamente compensar con esa comisión el diferencial de ese cambio de estar obligados a vender el dólar a Bs 6,96, pero comprando a más de Bs 8”, remarcó.
Rocha aclaró que las empresas no solo tuvieron que cubrir comisiones elevadas por los giros a sus proveedores, en quienes se va entre un 60 a 65 por ciento del valor total de la importación.
“El 30, 35 por ciento lo pagamos en servicios, al traslado, en la cadena de suministros, transporte, seguros, puertos, estadía, todo eso se paga en dólares y se paga no al proveedor, se paga a todos los operadores logísticos. Entonces, esa suerte de costos se incrementó significativamente entre un 25 y 30 por ciento, y eso ha repercutido sobre los precios de los productos importados en muchos casos”, afirmó.
