El carbonato de litio, uno de los principales insumos para la producción de cátodos -empleados en baterías de iones de litio-, entre agosto de 2020 y noviembre de 2022 logró su precio máximo, al cotizar la tonelada en $us 83.000, un incremento del 1.000%.
Aquel periodo coincidió con el aumento en la producción de Tesla y BYD, lo cual impulsó el precio del oro blanco al alza.
Sin embargo, su precio ha caído desde entonces un 84,2%: hasta los $us 13.000 la tonelada.
Paralelamente, el precio del hidróxido de litio, material más cotizado al permitir la elaboración de baterías más densas y de mayor capacidad, descendió aproximadamente un 80% el año pasado, llegando a situarse por debajo de los $us 12.000 la tonelada.
Una de las razones de este descenso se encuentra en la apertura de nuevas zonas de extracción y procesamiento de litio.
