Doña Clara tiene su casera para comprar cada producto o alimento cuando acude al mercado Cruce Taquiña, en la ciudad de Cochabamba. Por costumbre, más que por sus precios, adquiere pollo del puesto N° 155. “Hace dos días el kilo de pollo estaba a 14 bolivianos, ahora está a 16 bolivianos. ¿Por qué hacen subir el precio?”, reclama a la vendedora mientras paga, resignada, por tres kilos de esa carne.
La fluctuación de costos es habitual en todos los mercados del país; de eso se trata la inflación, del alza de precios sostenido cuando con la misma cantidad de dinero se adquiere menos productos, alimentos o bienes. Ése es un indicador, según cuatro expertos en el rubro, que la economía boliviana está inestable y que en 2023 la situación podría agravarse si el Gobierno no asume medidas para mejorar la economía de Bolivia.
