El exdirector de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, indicó que lo esencial en la rehabilitación en las cárceles es el factor humano y de no contar con esta exigencia, cualquier equipo de control o tecnología para evitar el ingreso de objetos y sustancias prohibidas resultará un fracaso.
“Si el personal no funciona, ninguna máquina va a poder sustituir al personal, con esto quiero decir que, aunque se invierta en los mejores equipos como body scanner, en detectores de metales, en perros amaestrados para detectar la droga u objetos, si el personal no es el adecuado, esto va a tener sus huecos y por ahí van a entrar las cosas negativas a las cárceles”, dijo a ANF.
El miércoles pasado el director de Régimen Penitenciario, Juan Carlos Limpias, informó que en el primer trimestre del año se realizaron 121 requisas con el decomiso de armas punzocortantes, sustancias controladas, bebidas alcohólicas y celulares.
El secuestro mayor, una “cantidad enorme” de alcohol y sustancias controladas, se produjo en la cárcel Palmasola de Santa Cruz, considerado por Limpias como “uno de los golpes más duros que se han dado en los últimos 17 años”. Todas las sustancias y objetos ingresan por las puertas de las cárceles.
De acuerdo a la Ley 2298 de Ejecución Penal y Supervisión, el personal de seguridad penitenciaria “no debe permitir fiestas privadas en los establecimientos penitenciarios ni permitir el consumo de bebidas alcohólicas ni estupefacientes”. Las denuncias por el ingreso de alcohol y droga apuntan a la seguridad policial.
Llanos remarcó que la Penología indica que el factor humano es lo esencial en la rehabilitación, es decir el personal, “y si no tienes un personal formado, un personal que está generando hábitos y practicas adecuadas en cárceles, un personal que está imbuido, impregnado, un personal que quiera rehabilitar, no hay resultados”.
Agregó que en Bolivia no hay personal para cárceles, es decir, “no hay personal que conozca este mundo del encierro, solo están a cargo los miembros de la policía boliviana, algunos que son designados para estos cargos, pero que tampoco conocen, y mientras no tengan la experiencia ni el conocimiento, todos estos controles se anulan”.
Dijo que es importante partir de un personal capacitado en el control de puertas, que piense que “una botellita de alcohol o un poco de droga va afectar a la persona que está dentro, lo va a cambiar, lo va a volver adicto, y este señor no se va a rehabilitar y después va a salir a la calle y va herir o va matar a alguien; pensando en eso es que el personal es esencial en el mundo penitenciario”.
El exdirector recordó que en anteriores años se tomaron medidas con algunos elementos tecnológicos en algunas cárceles del país, pero todo fracasó, porque “primero es el personal y el personal hace que la tecnología pueda funcionar”.
“En Bolivia hemos tenido experiencias de hace años, en el que se han hecho unos arcos para detector de metales, todos esos arcos están botados en nuestras cárceles, en algunos casos usados como mesas”, dijo.
También se compraron regletas para detectar metales o cosas irregulares para usar al ingreso a los penales, pero tampoco funcionaron por mucho tiempo. “Ya no había baterías, se han arruinado, están por ahí desechas”.
Recordó que después se compraron 500 manillas electrónicas para los privados de libertad en Cochabamba. Se perdieron.
Régimen Penitenciario también adquirió cámaras de seguridad para los centros penitenciarios, pero tampoco funcionan. Luego adquirieron body scanner para el control de productos y objetos prohibidos, con el argumento de que la visita era la que ingresaba. Uno de ellos funcionaba en Santa Cruz, sin embargo, el director de Régimen Penitenciario informó que en la cárcel de Palmasola se detectó en la requisa una gran cantidad de objetos y sustancias prohibidas.
“Insisto y afirmo, aunque tengamos los mejores equipos electrónicos y se gaste presupuesto en esto, si no cambiamos la esencia de nuestro sistema penitenciario, donde el personal sea civil para manejar esto, porque la policía ha fracasado, no va a funcionar, y ahí tenemos cárceles con todos estos problemas”, apuntó Llanos.
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