“Hay pan casero hecho con amor de los payasos”, dice un letrero donde antes se anunciaban espectáculos circenses. Al menos una treintena de artistas que llegaron con su carpa a Santa Cruz, y estaban en Cochabamba cuando comenzó la cuarentena por la emergencia sanitaria, optaron por preparar alimentos para venderlos en el barrio para sobrevivir.
En una esquina a la altura del kilómetro ocho de la conocida avenida Blanco Galindo, de “la Llajta”, los protagonistas del circo Abuhadba, de un día para otro, se quedaron sin ejercer lo que mejor saben hacer y se adaptaron a la nueva realidad para seguir alimentándose.
Es así que acróbatas, magos, contorsionistas, equilibristas, escapistas, forzudos, malabaristas, payasos, zanqueros, monociclistas, trapecistas, entre otros, volcaron su magia, esta vez desde las artes circenses hacia las artes culinarias y realizan pan casero –inicialmente- para venderlo. Piensan elaborar otros productos alimenticios pues tienen el respaldo de los habitantes del vecindario.
