La disminución de la contaminación atmosférica que se produjo por las restricciones de movilidad y la producción industrial en el planeta establecidas por la pandemia del COVID-19, redujo la presencia de pequeñas partículas suspendidas en el aire y los gases reactivos que afectan la salud humana, dijo el director del Laboratorio de Física de la Atmósfera (LFA), Marcos Andrade.
“Las investigaciones previas demostraron que la esperanza de vida de las personas disminuye cuando la concentración de partículas y gases nocivos en la atmósfera aumenta, por tanto paradójicamente, la disminución de la contaminación atmosférica ha mejorado la esperanza de vida de muchas personas que rutinariamente están expuestas a altos niveles de polución en la atmósfera”, explicó Andrade.
Según la información de satélites, las fotografías de China e Italia, tomadas con un año de diferencia, también muestran una drástica reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero, así como una importante reducción de la contaminación por dióxido de nitrógeno.
Andrade considera que desafortunadamente el efecto durará solo el tiempo que la industria esté trabajando a “media máquina” y que la movilidad de la gente esté restringida.
“En principio, una vez que volvamos a la normalidad, la calidad del aire sufrirá un rápido deterioro en muchas regiones industriales, incluso empeorando respecto a condiciones pre-virus si las industrias tratan de recuperar las pérdidas que están sufriendo ahora”, enfatizó el Director del Laboratorio de Física de la Atmósfera (LFA).
El LFA tiene instalada una estación de monitoreo atmosférico a 5.420 metros de altitud en el monte Chacaltaya y forma parte del programa de Vigilancia Global Atmosférica de la Organización Meteorológica Mundial.
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