En su primer contacto con la prensa desde el 10 de noviembre, el exministro de Gobierno, Carlos Romero, aseguró ayer que, mientras duró la vigilancia de los miembros de la resistencia, se encontraba secuestrado en su propia casa.
El exfuncionario recibió a algunos medios en el hospital de la Caja Petrolera de Salud, en el que se encuentra internado, y mencionó que padecía de hambre y sed porque no se le permitía el ingreso de alimentos y hasta le habían cortado el agua.
"No tenía alimentos ni agua", afirmó en un tono que aparentaba el de una persona cansada.
Según él, algunas personas intentaron hacer llegar alimentos pero los vigilantes no les dejaron pasar.
Manifestó que las personas que hacen vigilancia fuera de su edificio son "grupos de choque". En un video difundido por la red RTP aseguró que piden las cédulas de identidad de quienes quieren visitarle, se fijan en la dirección de su carnet y, poco después, una patrulla aparece en ese domicilio.
Sin embargo, los vigilantes se instalaron en las afueras del edificio donde está el departamento de Romero luego de que el periódico español OK Diario lo localizara y encarara.
La noticia se publicó la madrugada del 9 de enero, en hora de Bolivia, y motivó el inicio de la vigilia. Trancurrieron dos días en los que, según Romero, se quedó sin alimentación, ni agua, y estuvo al borde de la inanición.
Romero dijo que su pecado fue defender indígenas y denunció que no puede recibir visitas porque las fuerzas de seguridad anotan la dirección del visitante y a las pocas horas le instalan una patrulla al frente de su casa y luego lo siguen.
