La canciller, Karen Longaric, informó ayer que enviará una nota a la Cancillería de España denunciando atropellos a la soberanía boliviana por el caso de los encapuchados que intentaron entrar ayer a la Embajada de México. Según la autoridad, estas personas son funcionarios de la delegación española.
"Hoy viernes (ayer), en horas de la mañana, personas que han sido identificadas como funcionarios de la Embajada de España intentaron ingresar a la residencia de México en La Paz, pero la Policía, en cumplimiento de su deber, frenó el ingreso (...). La Embajada de España vulnera las relaciones diplomáticas que afectan la dignidad y soberanía del estado boliviano", remarcó.
Adelantó que el reclamo será enviado a todo el cuerpo diplomático extranjero acreditado al país, así como a todas las representaciones diplomáticas bolivianas en el mundo, para que hagan conocer la situación que se vivió ayer en el espacio inmueble donde se encuentran asilados, nueve exfuncionarios del Gobierno de Evo Morales, entre ellos, los exministros Juan Ramón Quintana, Javier Zavaleta, Héctor Arce, César Navarro, Wilma Alanoca y Hugo Moldiz.
Además, del exgobernador de Oruro Víctor Vasquez, el exviceministro Pedro Dorado, y el exdirector de la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (Agetic), Nicolás Laguna. Dos de ellos (Quintana y Alanoca) tienen órdenes de aprehensión.
Longaric dijo que los encapuchados, aparentemente portaban armas de fuego y por eso se negaron a proporcionar sus identificaciones a los uniformados que resguardaban el lugar.
"No tienen autorización para usar arma de fuego ni atuendo que encubran su identidad, vulneran los tratados", aseveró.
Las declaraciones de la canciller se dan después, de que un grupo de personas encapuchadas intentó ingresar ayer a la Embajada de México en La Paz, según Unitel. Aparentemente, los encapuchados llegaron hasta el inmueble en dos automóviles que presuntamente pertenecen a la Embajada de España.
De acuerdo con el informe, vecinos del lugar y la Policía se alarmaron al observar a los vehículos de la delegación diplomática, que, según los efectivos policiales, estaba ocupado por cuatro personas que tenían la cara cubierta con bufandas y que no querían identificarse.
