Con ocho ataúdes adelante, una multitudinaria marcha descendió desde la zona Senkata de El Alto hasta el centro paceño. A su llegada, los manifestantes fueron dispersados con agentes químicos por parte de la Policía.
Tras una caminata de cinco horas, un grupo de manifestantes protestaba por el centro paceño agarrando dos de los féretros para llegar hasta la plaza Murillo para exponer los cuerpos de las personas que fallecieron en los violentos hechos del lunes 18 en Senkata.
Para evitar que se ingrese al centro del poder, los efectivos policiales y militares armaron cordones en distintas partes de la avenida Mariscal Santa Cruz. Esa situación causó molestia en los manifestantes que protestaron contra los uniformados.
La gasificación inició después que una parte de la marcha intentó rebasar el resguardo policial en calle Ayacucho, centro de La Paz. Debido a ello los movilizados corrieron desesperados por el gas y los dos ataúdes quedaron tirados por unos momentos en la plaza de El Obelisco.
El objetivo de los marchistas fue ingresar a la Plaza Murillo pero no lo lograron por la gasificación. Hubo varios detenidos.
