POLITIZADOS
De acuerdo con diferentes reportes periodísticos, el ataque de la semana pasada se suscitó en medio de un conflicto entre dos directivas en la comunidad de Huaycuni, en Trinidad Pampa, municipio de Coripata: una de ellas es afín a Adepcoca y la otra, próxima al MAS.
Mientras la comunidad Trinidad Pampa, municipio de Coripata del departamento de La Paz, velaba ayer a Miguel Coico, de 23 años, el viceministro de Régimen Interior y Policía, José Luis Quiroga, responsabilizaba a la dirigencia de la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca) de generar hechos de violencia con el saldo de fallecidos y heridos en Yungas. También le pidió no perpetuarse en sus cargos.
“Queremos pacificar la zona y romper con esta cadena de violencia, de estos hechos que son promovidos por este sector de la dirigencia de Adepcoca que, además, es apócrifa porque tienen que convocar a elecciones, eso es algo que señalan los mismos productores (...)”, sostuvo Quiroga en el programa El Pueblo es Noticia.
En su criterio, quieren “perpetuarse en la dirigencia y en el control de este mercado por intereses económicos o de otra índole, pero a base de violencia, a base de generar dolor, luto en las familias de los productores de la hoja de coca de Los Yungas”.
La autoridad dijo que existe una convocatoria para la elección de nuevos dirigentes, refiriéndose a la decisión de un grupo de productores de coca y comercializadores al detalle afines al Gobierno que la pasada semana aprobó la conformación de un comité electoral; aunque la Adepcoca también ratificó a su directorio a la cabeza de Franclin Gutiérrez, actualmente detenido en la cárcel San Pedro.
Según Quiroga, la escalada de violencia en las comunidades yungueñas es provocada por la dirigencia de Adepcoca, que responde a la estructura de Gutiérrez y Sergio Pampa, a quien hace unos días declararon en la clandestinidad por una supuesta persecución del Gobierno.
Pampa fue acusado de ser autor intelectual del asesinato del dirigente de la Federación de La Asunta, Eduardo Apaza, quien fue acribillado el 13 de junio.
El Viceministro vinculó a los dirigentes en la contratación de sicarios para asesinar a Apaza. El presunto asesino implicó a Pampa, Édgar Bautista y Roberto Chiri en el crimen, aunque ellos aseguraron que ninguno estuvo en el lugar del asesinato.
Quiroga también acusó a la dirigencia de transportar dinamita y repartirla a miembros de comunidades yungueñas con el fin de generar mayor violencia.
Negó que la Policía haya intervenido el mercado de Adepcoca y justificó el ingreso de los efectivos en la sede cocalera, ubicada en Villa Fátima, porque supuestamente tenían explosivos en su poder.
