Ni la renuncia pública del vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE), José Luis Exeni, atribuida a razones de salud, ni la denuncia del senador opositor Arturo Murillo de la renuncia de cuatro vocales suplentes han sido suficientes argumentos para que el Órgano Electoral Plurinacional reconozca crisis alguna en su interior, a poco más de tres meses de la celebración de elecciones primarias de los partidos para definir los binomios presidenciales que disputarán el poder en 2019.
Así lo han manifestado los vocales electorales Antonio Costas, Dunia Sandóval y María Eugenia Choque, que rechazaron la sindicación y garantizaron la realización de los comicios con regularidad. "No existe crisis", repitió Sandóval.
Choque y Costas negaron a aceptar que la disidencia de la presidenta del TSE, Katia Uriona, Costas y Sandoval sobre el reglamento para las primarias constituya una división o vaya a afectar la estabilidad del TSE.
Costas dijo que el Órgano Electoral no responde a las declaraciones políticas de Murillo, quien pide procesar a los vocales titulares por violar la independencia de poderes luego de que el presidente Evo Morales reveló que algunos vocales electorales lo visitaron en la Residencia Presidencial de San Jorge para informarle de las primarias de enero mucho antes de su aprobación.
Murillo, senador de Unidad Demócrata informó que desde el 2015, cuatro vocales del TSE renunciaron, pese a que el presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional tenía conocimiento, no asumió acciones para reemplazarlos.
Nelly Arista Quispe, Hortencia Orellana Flores, Iván Sergio Kucharsky y Antonio Noel Humboldt Kovacev son los vocales suplentes que renunciaron a su cargo. Tres desistieron entre mayo y julio de 2015 y uno lo hizo en septiembre del año pasado.
