Una artículo publicado ayer por El Deber revela que Policías y militares entregan un número pin a los traficantes para que cuando lleguen a la tranca de control lo repliquen a los efectivos y puedan pasar sin problemas por la frontera.
Según la publicación se evidenció que una fila de camiones Volvo F12 esperaba en Visviri, comunidad chilena, los choferes de esos vehíulos solo aguardaron que el sol se oculte para entrar con mercadería ilegal a Charaña, una población paceña en pleno límite tripartito con Chile y Perú.
Los contrabandistas sabían que nadie les impedirá el paso porque tenían en sus manos un número pin -que llega a costar hasta 2.000 dólares por camión que algunos efectivos policiales y militares les "vendieron" para pasar los puestos de control, el primero en el viejo oleoducto en plena frontera.
La mercancía arribó a Charaña y se descargó en galpones acondicionados. Los vehículos que llegaron a esa zona tienen la patente chilena y ahora los camiones bolivianos llevarán la carga hasta la ciudad de El Alto.
El Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando, enterado de este nivel de corrupción en el seno de la Policía Nacional, ya tomó control en la zona y bloqueó los pasos ilegales en esa área.
Marcia Quispaya (nombre ficticio por seguridad) vive actualmente en Charaña, y esta pobladora envió el 6 de junio de esta gestión una denuncia al Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando pidiendo que llegue a la zona para interrumpir el paso de mercancía.
