SITUACIÓN
Se presentará hoy la imputación formal ante el juez para que resuelva su situación jurídica, informó ayer lunes el fiscal José Parra.
El médico Róger M.B. fue internado en un hospital y no acudió a la declarar a la Fiscalía. Pero eso no evitó que los fiscales acudan hasta el nosocomio en el que se encuentra internado para tomarle la declaración sobre la operación a Sebastián Justiniano, un niño con cáncer al que le extirpó un riñón sano. Se acogió a su derecho al silencio y fue aprehendido.
El fiscal José Parra estuvo en las acciones fiscales y en la puerta del Hospital Obrero de la Caja Nacional de Salud (CNS) de Santa Cruz informó de la situación del que será acusado por lesiones gravísimas.
“La comisión de fiscales ha ordenado la aprehensión. Está con escolta policial y el día de mañana (martes) va a ser presentada la imputación ante la juez para que resuelva su situación jurídica”, explicó.
Por su estado de salud, no se descarta que su audiencia cautelar, en la que se definirá si se defiende en libertad o desde la cárcel, se realice en las instalaciones del nosocomio.
El médico, que el 5 de septiembre operó al niño, no asistió ayer a su declaración informativa ante el Ministerio Público por motivos de salud, según explicaron sus abogados. La cita estaba fijada para las 17:00.
Ante la ausencia, la comisión de fiscales se trasladó hasta el Hospital Obrero. Según contó Parra el galeno se encontraba en terapia intensiva, pero con una situación estable, “valorada por el médico de la Caja como el médico forense”.
“El doctor ha hecho uso del silencio, es un derecho constitucional. La comisión de fiscales, son cuatro, ha hecho una valoración de los elementos, de los indicios y considera que existen elementos de que la conducta se adecua al tipo penal de lesiones gravísimas toda vez que el menor pierde dos órganos importantes y es un peligro inminente para la vida”, anticipó.
El 5 de septiembre, Sebastián, un niño de tres años a quien le detectaron cáncer en un riñón entró al quirófano para que le extirpen el órgano en mal estado, pero el médico "se equivocó" y le extrajo el que se encontraba sano.
“Él (el médico) reconoce su error porque me dijo 'una tontera hice'. Sacó el riñón que no debería sacar”, contó Éver Justiniano, el padre del menor, en puertas del Hospital del Niño, donde su hijo depende de máquinas de hemodiálisi.
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