SIN RECETA
El libro del economista Vidaurre y el IBCE dice que siete de cada 10 clientes compran medicinas sin receta, solo consulta al farmacéutico.
El economista Gonzalo Vidaurre y el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) presentaron el resultado de un estudio hecho en las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, en el libro "El negocio de la muerte, comercio informal de medicamentos en Bolivia", que toca el problema del comercio ilegal de fármacos donde se advierte que por la evasión tributaria el país pierde de alrededor de $us 15 millones al año y de la pérdida de 1.100 fuentes de empleo en el sector farmacéutico boliviano.
Pese a las incautaciones hechas por la Aduana Nacional, en 2017, cuando decomisó 30 toneladas de medicinas, pero la actividad continúa sin control, pues se ven los efectos en las calles.
EN TODO EL PLANETA
La simple compra de un Desenfriol, de un calmante para el dolor de cabeza, de un antiácido o de una píldora antirresaca en las tiendas de barrio o en una licorería alienta al mercado del contrabando y la falsificación de medicinas, que en 2015, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el planeta movió $us 75.000 millones.
Aunque hay una lista de remedios de venta libre, el negocio no deja de ser un atentado contra la salud pública ante el escaso control de las autoridades locales y gubernamentales, que son las encargadas de combatir esta actividad ilegal en el mercado.
En Bolivia es fácil acceder a medicinas sin receta, es por ello que la venta es libre en cualquier tipo de negocio, no solo en farmacias, incluso hay pabellones en las ferias y mercados de la ciudad donde los ofertan sin tapujos, según publicó ayer el periódico El Deber.
EXIGENCIA
Henry Montero, presidente del Colegio Médico de Santa Cruz, exige a los funcionarios del Servicio Departamental de Salud (Sedes) y de la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnología en Salud (Agemed) que hagan cumplir la ley para que sean decomisados estos productos.
“Se debe frenar la automedicación y la venta libre de fármacos, como colegio profesional proponemos que el expendio sea con receta, es así para frenar este tipo de comercio, que es un atentado contra la salud pública”, manifestó.
