La junta directiva nacional de la Conferencia Boliviana de Religiosas y Religiosos expresó ayer su “profunda preocupación” por la detención de una monja acusada de golpear a un anciano del asilo San Ramón y aseguró que la detenida pidió comprensión y perdón.
“Lo que hacía la hermana cuando atendía al anciano no era otra cosa más que hacerle el bien (...) la acción de la hermana, quien reconoce su error y ya pidió se le comprenda y perdone”, dijo el padre Osvaldo Chirveches, presidente de la Conferencia.
Afirmó que a los religiosos les parece “desmesurada” la orden de detención. El padre Ben Hur Soto Cabrera, secretario de la Pastoral, dijo que continuarán a la espera de que la religiosa sea beneficiada con la cesación de la detención preventiva.
