Sor Angel Bipendu, una religiosa de la RD del Congo, estudió medicina para poder ayudar aún mas y, después de pasar tres años en buques de la Guardia Costera italiana asistiendo a los migrantes, ahora visita a los enfermos del coronavirus en el infierno de Bérgamo, según cuenta en entrevista con EFE.
Esta monja de 47 años de las Discípulas del Redentor llegó hace 16 a Italia y en Palermo inició sus estudios de medicina "porque Dios lo quería" y porque sentía que podía "ser más útil así" y quizá volver un día a su África, donde siempre hace falta la mano de un doctor.
Como doctora forma parte de los voluntarios del Cuerpo de emergencias de la Orden de Malta (Cisom) y, a pesar de que le aterroriza el agua, no dudó en embarcarse durante tres años en los barcos de la Guardia Costera italiana para ocuparse de los migrantes rescatados. Nunca se hubiera imaginado tras las terribles vivencias en el Mediterráneo que algo como lo que estamos viviendo podría pasar.
