Víctor Hugo Escobar Orellana, Oti, el exmandamás del régimen abierto del penal de Palmasola, estaba preparando una fuga masiva con armas de fuego que había solicitado comprar a un hombre que fue apuntado como el cabecilla de otra organización criminal a la que en febrero y marzo de la gestión 2017 le secuestraron un contenedor con fusiles de asalto, ametralladoras, pistolas y otros accesorios bélicos.
Según las pesquisas del Centro Especial de Investigación Policial (CEIP), que aún siguen en curso, Oti tomó contacto con Miguel Ángel Suárez Cuéllar cuando este ingresó con detención preventiva al penal de Palmasola junto a otras ocho personas involucradas en esta organización.
Suárez Cuéllar era el destinatario del contenedor que salió de Estados Unidos y que fue descubierto el año pasado con el armamento en los almacenes aduaneros cruceños.
Cuando se descubrió el armamento en 2017, se plantearon dos hipótesis sobre el destino del equipo bélico, la primera que sería usado por grupos de narcotraficantes para custodiar los laboratorios de cristalización que tienen en el país y la segunda, tenía que ver con la llegada del armamento hasta territorio brasileño, donde se utilizaría para los cárteles narcos que mandan en las favelas.
En este nuevo caso, Suárez Cuéllar y Oti habrían logrado concretar un negocio diferente, ya que las armas que se secuestraron ahora debían ser usadas para propiciar una fuga masiva en el Palmasola, acción que debía llevarse adelante antes de la toma policial del PC-4 el miércoles 15 de marzo.
Otras fuentes policiales indican que en realidad el exlíder carcelario había extorsionado a los traficantes de armas para conseguir su cometido.
La información divulgada por el ministro de Gobierno, Carlos Romero, y el comandante nacional de la Policía, Faustino Mendoza, detalla que las armas confiscadas en esta acción fueron ingresadas al país por Suárez a través de un proveedor, del cual aún no se tiene información concreta, que hizo los envíos en el servicio de mensajería DHL.
