NORMA
En Malasia rige la Ley de Drogas Peligrosas de 1952 que establece que la pena de muerte es de aplicación obligatoria en los casos de tráfico de drogas.
Un ciudadano boliviano fue condenado a la horca en Malasia tras haber sido encontrado transportando droga. Vivió varios años en España, pero fue deportado por su situación de ilegalidad y ya en Bolivia sufrió un accidente de trabajo que complicó su situación y lo orilló a recibir la ayuda de un sudafricano que luego lo chantajeó y obligó a transportar la droga.
Víctor P., es el nombre del boliviano que ahora enfrenta la pena máxima por tráfico de drogas. En octubre de 2013 se conoció que había sido detenido y el 5 de enero último fue dictada la sentencia que ha movilizado a su familia en busca de ayuda para tratar de anularla tomando en cuenta, sobre todo la situación que motivó ese ilícito.
Medios de España reflejaron la dramática situación del boliviano, que tiene a su familia radicada en Benilloba.
En 2009, Víctor P. fue deportado por estar en situación irregular en España. Ya en Bolivia conoció a su pareja con la que tuvo un hijo.
Posteriormente fue abandonado junto a su niño en medio de una complicada situación económica, que se agravó tras sufrir un accidente de trabajo que lo dejó sin un dedo e imposibilitado para trabajar con la habilidad que lo hacía antes.
Sus empleadores lo despidieron. "La desesperación le llevó a aceptar la ayuda económica de un señor sudafricano, el cual le dejó dinero, pero desconocemos la cantidad”, relató Silvia V., madre de Víctor P., en una carta, según informó el portal diarioinformacion.com.
