Bolivia quiere “desnarcotizar” su relación con EE.UU. y volver a tener embajadores tras nueve años de distanciamiento en los que el país andino ha reivindicado su soberanía frente a “intervenciones” externas.
“Las relaciones entre Bolivia y EE.UU. tendrían que desnarcotizarse para que podamos tener avances en otras áreas”, dijo ayer en entrevista con EFE el nuevo jefe de la misión diplomática del país andino en Washington, Pablo Canedo Daroca.
“El problema –agregó– ha sido no mirar a un país más que por una situación que es conflictiva, tenemos otros temas, como medio ambiente, seguridad nacional, crecimiento industrial, apertura de mercados, equidad de género, igualdad social, democracia”.
El presidente boliviano, Evo Morales, siempre acusa a EE.UU. de usar la lucha contra el narcotráfico con fines geopolíticos y sostiene que los planes antidrogas en su país funcionan mejor desde su decisión de expulsar en 2008 a la Administración para el Control de Drogas (DEA) estadounidense.
También ese año, el mandatario expulsó al entonces embajador estadounidense, Philip Goldberg, tras acusarlo de conspirar contra su Gobierno, algo que Washington ha negado siempre.
