CENSO
Bolivia requiere encarar un nuevo censo de vicuñas para determinar los niveles de crecimiento logrados hasta el momento.
La extinción de las vicuñas de Bolivia ha dejado de ser un riesgo, por lo menos por ahora, según el último reporte del director ejecutivo del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), Félix Gonzáles.
La vicuña, cuyo nombre científico es vicugna vicugna, es un camélido propio de los andes sudamericanos así que está repartido en el norte de Argentina, el oeste de Bolivia, el noreste de Chile, el sector andino de Ecuador y en la sierra del Perú.
La vicuña es una especie en franco peligro de extinción, debido a la caza sistemática y a un elevado índice de mortalidad infantil e incluso prenatal, lo que impide que las poblaciones se regeneren. Su lana, extremadamente suave, es la más cotizada del mundo y ha sido una de las causas de la desaparición de la mayor parte de sus poblaciones.
El riesgo de la extinción era latente en Ecuador, Bolivia y especialmente en el norte argentino, donde la caza furtiva es una amenaza por ahora incontrolable. En Bolivia, la protección a la vicuña comenzó con la declaratoria de reserva nacional al parque Eduardo Avaroa, en el sudoeste de Potosí, y la creación de la Reserva de Fauna Silvestre de Ulla Ulla, en la provincia Franz Tamayo de La Paz.
Gonzáles, que fue alcalde de Toro Toro y gobernador de Potosí, dijo que las medidas preventivas detuvieron la caída de las cifras en la población de vicuñas que fue reportada en el censo de esa especie realizado en 1996.
