OPTIMISMO
Evo Morales expresó el jueves 22 su optimismo para una mejor expansión de la economía y un buen escenario político en 2017.
El vicepresidente Álvaro García Linera manifestó ayer sábado que la economía boliviana cerrará este año con un crecimiento de 4,5 %, aproximadamente, por encima de las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI).
"Confío que el año 2016 estemos cerrando alrededor 4,5 (por ciento) de crecimiento, por encima de la previsión del FMI", declaró a los periodistas.
"Lo vamos a superar, porque siempre se ha equivocado el FMI con nosotros. Es respetuoso de lo que hacemos, pero se equivoca, revisen su pronóstico de crecimiento del año 2015, se equivocó, y del 2014 también se equivocó",rememoró.
La proyección del Gobierno era crecer este año, al menos, un 5 % y para el 2017 pronosticó una tasa de 4,8 %.
"CRECIMIENTO FUERTE"
El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó la Consulta del Artículo IV con Bolivia y remarcó que "el crecimiento económico del país ha sido fuerte, promediando alrededor de 5 % desde 2006 y la pobreza ha caído en un tercio", informó el viernes 23 de diciembre el ministerio de Economía.
Según el FMI, en la última década el Gobierno contruyó regulaciones considerables y desdolarizaron el sistema financiero, en una medida importante para el país.
Ese organismo internacional remarca en su análisis que el crecimiento de Bolivia se situó este año por encima de la mediana de crecimiento de la región, e incluso fue y continúa siendo mayor que el 75 % de las tasas de crecimiento observadas en la zona sudamericana.
El crecimiento promedio de Bolivia fue alrededor de 2,5 veces mayor que la mediana de la región, subrayó el FMI.
Ese organismo multilateral proyectó que Bolivia cerrará este año con un crecimiento económico de 3,7%, que continúa siendo fuerte según los estándares regionales.
El Directorio del FMI expresó su satisfacción sobre la solidez general del sector financiero de Bolivia y elogió al Gobierno por la sólida gestión macroeconómica, las significativas disminuciones en la desigualdad y la pobreza, logradas durante la última década.
Manifestó que el fin del auge de las materias primas tendrá repercusiones significativas en Bolivia, y alentó al gobierno a modificar las políticas gradualmente para apoyar un crecimiento fuerte y duradero.
