La vida del expiloto alemán Michael Schumacher quedó envuelta en la más férrea discreción tras el grave accidente de esquí que sufrió hace tres años en los Alpes, en medio de conjeturas sobre el estado de salud del heptacampeón de Fórmula Uno.
El ídolo, que el próximo 3 de enero cumplirá 48 años, sigue muy presente en la vida pública alemana, sea a través de su cuenta en Twitter o como referencia inevitable cuando un "sucesor natural" -Sebastian Vettel, primero, o Nico Rosberg, ahora- logra un título mundial.
La cuenta en esa red social, como su equivalente en Facebook o Instagram, las administra su mánager, Sabine Kehm, quien tras el accidente de los Alpes franceses, el 29 de diciembre de 2013, fue el hilo transmisor de las informaciones autorizadas sobre su estado.
Tres años después, Kehm sigue siendo el filtro que preserva a la familia del acoso mediático, que, pese a haber cedido con el paso del tiempo, reaparece cuando en alguna parte del mundo surge una noticia sobre la supuesta mejoría o deterioro en el estado de Schumacher.
