Civiles de los barrios asediados del este de Alepo, rodeados por el ejército y controlados por la oposición, abandonaron ayer esa parte de la ciudad siria, que fue golpeada por bombardeos y disparos de artillería, hacia áreas dominadas por las fuerzas gubernamentales.
Según la agencia de noticias oficial siria, SANA, al menos, 3.000 personas salieron de los distritos de Al Sukari, Al Firdús y Al Salahedín, en la mitad oriental, en dirección a zonas en poder de las autoridades a través de los corredores habilitados por el ejército nacional en cooperación con las fuerzas rusas.
Los desplazados han sido trasladados en autobuses hacia el área de Yibrin, donde el Gobierno provincial de Alepo ha instalado centros de acogida para responder a sus necesidades, dijo SANA.
En paralelo, personal médico está ofreciendo asistencia sanitaria a heridos y enfermos, que han sido llevados a hospitales.
El Ministerio ruso de Defensa aseguró que más de 20.000 civiles huyeron ayer de la parte oriental, con lo que ascienden ya a más de 50.000 los evacuados en las últimas 48 horas. "En la primera mitad de (ayer), más de 20.000 civiles abandonaron los barrios orientales de la ciudad, mientras que 1.217 guerrilleros depusieron las armas", reveló a medios de comunicación rusos el portavoz del Ministerio de Defensa, Ígor Konáshenkov.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos confirmó la salida de cientos de civiles de los barrios que quedan en manos de los rebeldes en el este de Alepo en dirección a distritos en poder del Gobierno.
Aun así, la ONG negó que unos 1.200 insurgentes se hayan rendido y entregado sus armas a los efectivos gubernamentales.
Durante la jornada de ayer, los bombardeos y disparos de artillería del ejército continuaron su castigo a los barrios controlados por los opositores, como los de Al Firdús, Al Sukari, Bustán al Qasr, Al Kalasa y Al Salhín, donde hubo un número indeterminado de muertos y heridos, indicó el Observatorio.
