Tras años de inmovilidad por parte de los gobiernos para salvar la vida de sus ecosistemas, la 13ª conferencia de la ONU sobre biodiversidad acordó ayer nuevas medidas que trascienden al turismo y la agricultura, en un apurado esfuerzo para revertir la pérdida de las especies.
Los más de 190 países que forman el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) y que se reúnen en el mexicano balneario de Cancún, adoptaron en 2010 una serie de objetivos -llamados metas de Aichi- para frenar la sobreexplotación de los ecosistemas así como revertir la contaminación del aire y las aguas, entre otras cosas.
Pero poco se hizo para alcanzar estas metas cuyo plazo vence en 2020 y el estado de la biodiversidad se degradó críticamente.
"La vida en el planeta Tierra y nuestro futuro común están en juego", concluyeron ayer los países, en una declaración que aprobaron por unanimidad y en la que reconocen que "es urgente tomar medidas contundentes" para garantizar la supervivencia de la riqueza biológica.
Según la ONG ambientalista World Wildlife Fund (WWF), para 2020 "es posible que el mundo sea testigo de una disminución de dos tercios de la población de la fauna mundial en solo medio siglo".
